Sobre los dibujos- poemas de Francis Picabia desde la estética y hermenéutica gadameriana

Sobre los dibujos- poemas de Francis Picabia desde la estética y hermenéutica gadameriana

Mariana Lagunes Ortíz

Estudiante de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Actualmente cursa el 6to semestre de la licenciatura en Estudios e Historia de las Artes y forma parte del Comité Curatorial del Colegio de Arte y Cultura.

Se presentará la obra Fille née sans mère de Francis Picabia mediante el postulado hermenéutico gadameriano. Se trata de una obra en donde aparecen los primeros dibujos y poemas mecanomórficos del artista publicados en la revista 291, en Nueva York. En ellos se pueden apreciar las diferentes versiones de este tema mediante una función simbólica, que designa de manera más general una forma de trabajo sin un modelo preestablecido quedando desligado de la "representación de lo real" dando como resultado una mecánica simple. El proceso de disyunción en donde se generaliza la totalidad del trabajo del artista que surge como cualquier principio mimético o representativo y de cualquier expresión de subjetividad, aunado a que los patrones mecánicos reproducidos en el los dibujos de Picabia se copian directamente de comerciales o revistas de ciencia popular. (Picabia, 2012, 125)

La obra nos lleva a un libre juego que, mediante la plasticidad lírica del material verbal en un lado, como conceptualidad objetiva - "industrial" -  y del material plástico en el otro: los dibujos "mecanomorfos" de Picabia son tanto poemas que definen, a través de este nuevo modo de transmediación, cerca de otra estética lírica. (Dumoulin, 1997)

Asimismo Gadamer quien intenta enfatizar y mostrar que; en que “es este contenido común de la representación artística, cuyo re-conocimiento profundiza no sólo nuestra familiaridad con el mundo, sino con nuestra propia existencia[…]” (Gadamer, 1998, 89)

Francis Picabia, experimentó con el impresionismo y con el cubismo, pero fue por su trabajo con el grupo de Nueva York Dadá que se hizo más notable ya que comenzó a representar la máquina en su trabajo. Al igual que Marcel Duchamp, Picabia tenía un gusto por la paradoja y lo absurdo. Nunca tuvo miedo de cortejar la no convencionalidad, y sus obras a menudo tenían significados irónicos ocultos. El tema de la "Fille née sans mère" una tinta sobre papel hecha en 1913, luego un gouache de aceite sobre papel, titulado “Fille née sans mère”(1917) y una acuarela y óleo sobre cartón. En el que se designa metafóricamente la máquina y en donde se presume que el tema inaugura el período mecanomórfico de Picabia, que durará hasta 1921-22. En el momento de la realización de estos dibujos Picabia sufre de neurastenia habiendo caído en un grave estado de postración, se ve a sí mismo en la incapacidad física para pintar al óleo, por lo que en 1916 recurre a la poesía y luego al dibujo.[1]

El artista asume que "nuestra cabeza es redonda para permitir que el pensamiento cambie de dirección" con ello pareciera algo que lo ancla a un ideal y como efecto liberador abre paso a la abstracción, donde se podría interpretar como paradigmático tomando en cuenta que: “[…] si se parte del concepto antiguo de poesía como tal poíesis o poietés poseen en griego una distinción especial. No sólo quieren decir el hacer que producen o el hacedor mismo, sino también, precisamente, en sentido específico, el crear poético y el poeta[…]” (Gadamer,1998, 124)

Es en ese caso que, los poemas y dibujos mecanomorfos de Francis Picabia renuevan radicalmente la estética del collage que fueron inventados por los "papeles de collage" cubistas y transmitidos de diversas maneras en los "ideogramas líricos" de Apollinaire, para desarrollar otro modo de “representación de lo real”; la técnica del collage se inclina en un enfoque de realismo no figurativo: distorsión de la representación al tomar prestado directamente a la "realidad" y la presentación de lo real en su significante como multiplicidad, pero en un procedimiento de disolución de la noción misma de representación además de la posibilidad de dar sentido al intensificar la arbitrariedad y la aleatoriedad en la composición de la obra, como una expresión de un inconsciente vinculado al motivo y al funcionamiento de una máquina. (Dumoulin, 1997)

Francis Picabia

Fille née sans mère (Girl born without a mother), 1917

Work on paper

47.4 x 31.7 cm

Musée d’Orsay, Paris

Desde una confrontación hasta la imagen mecánica, Picabia parece haber desarrollado una especie de complejo: el complejo del pintor frente al progreso de las técnicas; que determinaron profundamente la generación de artistas de inicios del siglo XX.  Es en ese sentido, la obra esta puesta en declaración pues; “lo que se haya de común entre el arte y la imagen y entre el arte y la palabra, a fin de clasificar esa comunidad dentro de algo aún más universalmente común hace del arte una declaración de verdad[…]” (Gadamer, 279)  Fille née sans mère como una quintaesencia de la máquina, creada por el hombre a su imagen. 

Cuando Francis Picabia huye a Nueva York, algo que él llamó: el mundo agonizante del vértigo y los horribles valses de la guerra, damos cuenta que la intencionalidad de la publicación de los poemas no tiene nada que ver con un tipo de poesía convencional, sino que se inmiscuye en un terreno que al parecer no era más que el resultado de un síntoma, en el que el quehacer artístico funge como un acto o presencia y así“[…] la intención del autor no queda realizada sirviendo para su uso, sino, evidentemente sólo en el hecho de que lo producido este ahí” (Gadamer, 1998, 125)

Platón en otro contexto reconoció muy bien que cuando hablamos de arte no es precisamente la diferencia ontológica de representación y representado lo que constituye la esencia de la representación, sino más bien la plena identificación con lo representado. (Gadamer, 1998,  127)

La imagen que nos surge del arte dadaísta en Picabia, bien pudiera resultar sólo como un intento de pronunciarse mediante un discurso “poético” del absurdo; sin embargo  y tomando en cuenta que “ambos modos, de discurso, el poético y el filosófico, comparten un rasgo común: <no pueden ser falsos>” (Gadamer, 1998, 181) Ciertamente en algunos poemas, se llega a rechazar la unidad del sentido del discurso, considerándola un recurso inadecuado, sin embargo; Gadamer asume que mientras haya unidad en el discurso no se ha renunciado a la unidad de sentido, sólo que esta condensada en un modo mucho más complejo.

En La lírica como paradigma de la modernidad Gadamer nos dice que la cuestión es que la exégesis de la obra sea infinita, el criterio interpretativo adecuado e incierto y que toda interpretación unilateral y superable, es definitiva; por tanto, será cierto para cualquier obra de arte.

Todo ello nos acerca a la cuestión de si realmente se puede proceder buscando o presuponiendo un criterio de adecuación o si la lírica de la modernidad no aspirara a una inconsistencia de su <sentido>, de acuerdo con Gadamer, tal se convierte la <exégesis> en un asunto de género totalmente diferente” (Gadamer, 1998, 198)

 

Arte, arte, pero ¿qué es arte? ¿Es para reproducir fielmente una cara o un paisaje? No, eso es mecánica, decía Picabia. “Pintar la naturaleza como es, no es arte, es ingeniería mecánica. Los viejos maestros hicieron los modelos más completos, las reproducciones más fieles de lo que vieron. Y si sus pinturas no son similares entre sí, es porque ningún hombre ve las cosas de la misma manera que otro. Estos antiguos maestros, y sus emuladores modernos, retratan fielmente lo real, pero hoy no lo llamo arte, porque hemos ido más allá de esta etapa. Esto es lo viejo, y solo lo nuevo debe vivir. El arte es crear un cuadro sin modelo[…]” (Picabia, 2002, 156)

 

En el poema y los dibujos  de Picabia encontramos que la peculiaridad no se encuentra sólo en la forma pero entonces ¿lo es en contenido? Desde el punto de vista gadameriano se nos dice que “[…] mientras una obra de arte eleve aquello que representa o aquello como lo que se representa, a una nueva formación, a un nuevo y diminuto cosmos, a una nueva unidad de lo tensado en sí, de lo unido en sí, de lo ordenado en sí; es arte, ya sea que lleguen a hablar de contenidos de nuestra formación, figuras de nuestro entorno más íntimo, ya sea que sólo se represente en ella la entera mudez -sin embargo, originalmente familiar- de las puras armonías de la forma […]”  (Gadamer, 1998,  92) 

Además Gadamer nos reitera que aún en esa construcción del cuadro moderno a partir de elementos de significado que se desvanecen en lo incognoscible seguimos asumiendo algo, una parte de nuestra familiaridad es en donde hay una pretensión particular en tanto que,  “[…] el orden que se experimenta en el arte moderno ha dejado de tener cualquier semejanza con el gran arquetipo del orden de la naturaleza y de la estructura del mundo” (Gadamer, 1998, 91)

Si bien, al principio Picabia afirma que la copia hasta ese momento no era reconocida y estéticamente la justifica como el principio mismo del arte como imitación y deformación de la realidad; solo la copia de una "turbina" mueve la problemática de la imitación de lo real a la imitación de la imitación de lo real: copia copia, por lo que desaprueba cualquier "autenticidad" artística y cualquier expresión subjetiva (la copia expresa solo la neutralidad o la indiferencia de la máquina, de modo que el gesto artístico se reduce, mecánica e iconoclásticamente, a su función como la imitación de una mera convención. En 1923 Picabia había logrado adquirir una postura clara frente a lo que hacía, en ese mismo año cuando se le pregunta, por qué razón escribe, por qué pinta; él responde de manera muy sugerente: “Porque me aburro y pienso en aburrir a los demás yo copié cuando era joven la pinturas de mi padre, vendí algunas obras que reemplacé por copias, nadie se dio cuenta de ello y así yo me vi descubierto por una vocación y convicción, ¿Qué piensa usted de la poesía?  - La poesía no existe “ (Dumoulin, 1997)

Por lo que se asume que trata de denunciar, que detrás de la representación de lo real, la simple mímesis se queda condicionada por la arbitrariedad del medio y sus convenciones artísticas en un anclaje ideológico: es decir, trata de liberar la pintura de su función imitativa.

El arte, por lo tanto, ya no tiene la función de representar lo real, sino de presentarlo, en lo que es más crudo y más material, librarse de las convenciones y su idealismo. Y en ese sentido,  “no cabe duda de que la esencia de la imitación consiste precisamente en ver que se representa lo representado mismo” (Gadamer, 1998, 88)

Para finalizar, encontramos que en la obras mecanomórficas de Picabia y según la hermenéutica gadameriana “[…] el arte en cualquier forma que sea, es un modo de re-conocimiento, en el cual, con ese re-conocimiento, se hace más profundo el conocimiento de sí, y con ello, la familiaridad del mundo” (Gadamer,1998, 89)  Refleja no solo la negativa estética a representar el mundo, sino también el deseo de desorientarlo, de confrontarlo con el sin sentido y la aleatoriedad: la indiferencia estética. Por otro lado, al compensar la lógica mediante diferentes métodos de disyunción semántica “Las connotaciones que le dan a la palabra su plenitud de contenido, y más aún la gravitación semántica en cada palabra por sí, su significado atrae muchas cosas, es decir, que sabe determinarse de un modo múltiple y pueden ambas ponerse libremente en juego gracias a este carácter de sobre determinación sintáctica. La multivocidad y oscuridad del texto que resulta de ello, podrá ser la desesperación del intérprete, pero como un elemento estructural en la poesía” (Gadamer, 1998, 176)

Y así, la obra de Picabia resultaría paradigmática y con todo el sentido para Gadamer ya que,  todo ello vuelve a llevar el papel de la palabra en el discurso a su posibilidad más originaria: el nombrar. Pues con el nombrar se llama siempre algo a la presencia, donde no cabe duda que la esencia de la imitación consiste precisamente en ver que representa lo representado mismo y que se da en la obra de arte, que acontece de un modo paradigmático lo que todos hacemos al existir; una perpetua construcción del mundo (Gadamer, 1998, 93)

Por medio tanto del ejemplo propuesto para la modernidad, la post guerra, logra fecundar eso que en medio de las ruinas del mundo, de lo habitual y lo familiar, Gadamer afirma que es la obra de arte que se yergue como una prenda de orden.

Como ocurre en el poema moderno, se rompe la unidad de representación de la imagen y se abandona absolutamente toda actitud descriptiva, a favor de la sorprendente riqueza producida al relacionar lo que no está ligado ni tiene semejanzas con algo, puede uno preguntarse ¿qué quieren decir las palabras que están ahí nombrando? La palabra, el texto y la imagen que hacen que el concepto de mímesis pueda legitimarse la poesía como un abismo hacia una mayor preeminencia esencial en la poesía, donde el campo de la interpretación se expande.

Y así, la obra presentada se construye mediante una configuración poética como el equilibrio constante que es regulado por el lenguaje verbal como sonido y el sentido que la poesía misma reclama (Gadamer, 1998, 176) Aunque Picabia pensaba en el absurdo y en la creación sin un motivo que reconfigura la idea del arte; el mismo Gadamer reitera que éstas son obras que soportan la cultura humana y descansan sobre eso que nos sale al paso de un modo ejemplar, “en el hacer del artista y en la experiencia en el arte: que una y otra vez volvemos a ordenar lo que se nos desmorona” (Gadamer, 1998, 93 ) es aquí mismo también, cuando podemos decir que, “la obra sin sentido” de Picabia, llegó a cobrar todo el sentido del mundo. 

  

Fuentes consultadas

  • Francis Picabia, La Peinture sans aura, Paris, Gallimard, «Art et artistes », 2002, pp. 125-161.
  • Dumoulin, Gilles, Collage et processus de transmédiation dans les poèmes et dessins mécanomorphes de Francis Picabia. Loxias 26 Doctoriales IV http://revel.unice.fr/loxias/index.html/index.html?id=3012#ftn8 (consultado el 22 de noviembre 2018)

Gadamer, Hans George. Estética y Hermenéutica. Introducción de Ángel Gabilongo. Traducción de Antonio G. Ramos. Segunda edición.   Ed.Tecnos: Madrid,  1998.

 

[1] Según la Bibliothéque litteraire Jaques Doucet http://my.yoolib.com/bubljdlec/picabia-poemes-et-dessins-de-la-fille-nee-sans-mere-1918/ (consultado el 23 noviembre 2018)

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