Culmina diplomado sobre cambio y transformación social para promotoras indígenas

28 de noviembre de 2015.- Un grupo de 34 mujeres originarias de Puebla, el Estado de México, Jalisco, Oaxaca y el Distrito Federal concluyó exitosamente el diplomado gratuito “Formación de promotoras indígenas para el cambio y la transformación social, con perspectiva de género, interculturalidad y derechos”, desarrollado por el Grupo de Educación Popular con Mujeres (GEM), en convenio con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos (CDI) y la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ).

La entrega de reconocimientos se llevó en esta casa de estudios el pasado fin de semana (28 de noviembre) en una ceremonia de clausura encabezada por Tania Ramírez, directora del Colegio de Derechos Humanos y Gestión de Paz, así como Héctor Ramírez, coordinador de Extensión Universitaria, ambos de la UCSJ. También estuvieron presentes Ana María Fernández G. Saravia, coordinadora del diplomado y Karla Guzmán Velázquez, facilitadora de talleres.

En su turno, la maestra Tania Ramírez señaló que siempre es un gusto para la Universidad abrir sus puertas a este tipo de iniciativas sociales. “Como sabemos, esta universidad ocupa el lugar que un día habitó una mujer distinta, una mujer que sufrió discriminación pero que supo salir adelante, como fue el caso de Sor Juana Inés de la Cruz. Sin duda, ella nos inspira a abrir las puertas a este tipo de actividades y estoy segura de que si se hubiera enterado de que este espacio fue el marco para que nuestras mujeres indígenas crecieran, aprendieran, se comunicaran, tejiera redes y se emanciparan, seguro estaría orgullosa”, declaró.

Por su parte, Héctor Ramírez reconoció la dedicación y el compromiso de las participantes del diplomado. “Me parece un esfuerzo muy valioso que las mujeres abran nuevos nichos de oportunidad en este mundo tan lleno de pros y contras”.

A su vez, Ana María Fernández G. Saravia, coordinadora del diplomado, felicitó a las participantes por el trabajo realizado en conjunto por espacio de cinco meses. “Es loable ver cómo cada equipo presentó sus proyectos con el fin de hacerlos realidad con la búsqueda de apoyo y financiamientos. Nuestras mujeres indígenas son muy valiosas y comprometidas; muchas de ellas ya trabajan en sus comunidades y otras han descubierto el mundo de las organizaciones”, declaró.

El diplomado tuvo el objetivo de formar a mujeres indígenas como promotoras del cambio y de transformación social desde una perspectiva de género e interculturalidad; el propósito del programa fue otorgarles conocimientos y herramientas metodológicas que les sirvan para promover, dentro de sus comunidades, intervenciones de carácter social, educativo y cultural, así como la posibilidad de resolver varias de las problemáticas con respecto al ejercicio de sus derechos humanos fundamentales.

Días previos a la entrega de reconocimientos, la coordinadora del diplomado comentó que “en México, las mujeres se encuentran en condiciones de profunda desigualdad en relación a los hombres dado que la cultura de respeto a los derechos humanos de las mujeres es aún limitada e incipiente… Las mujeres indígenas, en particular, padecen múltiples discriminaciones por motivos de género, etnia y clase social. Por ser mujeres, indígenas y pobres sufren la mayor marginación y por consecuencia expresan los índices más elevados de analfabetismo, monolingüismo, rezago educativo, desnutrición, problemas de salud y violencia”.

Destacó que a través de este proyecto, las mujeres conocieron y aplicaron herramientas metodológicas para realizar diagnósticos participativos. “Llama la atención que dentro de los problemas centrales que las mujeres indígenas enumeran se encuentre la falta de ingresos o de alternativas de trabajo, que algunas de ellas ubican como causas del rol de género que juegan en sus comunidades así como la violencia que gira alrededor de sus familias, comunidades e instituciones”.

“Los ejercicios de diagnósticos realizados tuvieron como temáticas centrales discriminación y violencia, migración, falta de oportunidades educativas para los y las jóvenes indígenas, ausencia de políticas públicas desde un enfoque de género e interculturalidad, falta de recursos para la generación de proyectos e ingresos económicos. Este diagnóstico, realizado a nivel municipal —o comunitario—, significó un gran esfuerzo para ellas. Se hizo un esfuerzo colectivo con responsabilidad y seriedad para analizar los problemas y buscar alternativas para enfrentarlos”, señalando que la violencia que viven las mujeres en sus familias y comunidades fue otro de los ejes centrales de la problemática de las participantes.

El diplomado constó de cinco módulos en los que se abordaron temas como el enfoque de género, derechos y etnicidad; herramientas teórico metodológicas en los procesos educativos con grupos de mujeres indígenas; discriminación y violencia contra las mujeres; planeación estratégica en la vida personal y en las organizaciones y elaboración de un proyecto de desarrollo social.

Al término del diplomado nos percatamos “que las mujeres han fortalecido sus liderazgos y conocen cuáles son sus derechos humanos fundamentales así cómo defenderlos. Reconocen la importancia de la perspectiva de género, tanto en su vida cotidiana como en sus organizaciones, saben que la violencia que viven no es natural y que existen leyes, convenios internacionales que las protegen; cuentan con instrumentos metodológicos de la educación popular y feminista para trabajar con sus organizaciones, grupos y redes. Han elaborado proyectos personales de vida y realizado planes estratégicos para luchar contra la discriminación, exclusión y desigualdad con el fin de defender los derechos de las mujeres indígenas”, finalizó Ana María Fernández.

Durante el diplomado las mujeres indígenas desarrollaron sus réplicas de campo con los temas abordados con más de 40 organizaciones de mujeres indígenas, en donde participaron cerca de 1500 mujeres con las que ellas tienen un compromiso.