La activista hindú Radha Bhatt y Anna Zarnecki charlan con estudiantes

15 de enero de 2016.- Dos mujeres que con sus semblantes comparten no sólo la riqueza de sus memorias sino también la de su paz interior. Hablamos de dos mujeres de diferentes países (una de la India y otra de Polonia), quienes compartieron ante un vasto grupo de estudiantes de las licenciaturas en Derechos Humanos y Gestión de Paz y de Derecho de esta casa de estudios, las experiencias personales que las han llevado a emprender una importante defensa por los derechos humanos.

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Son dos abuelas, que sobrepasan las ocho décadas de vida, quienes rememoraron conmovedores pasajes de su infancia que las influenciaron en su fresco interés por ayudar al prójimo. Por un lado, la activista Radha Bhatt charló sobre la discriminación hacia las mujeres en su país, y por el otro, Anna Zarnecki habló sobre su rechazo a la guerra tras haber sobrevivido a los campos de trabajo forzado en Siberia durante la Segunda Guerra Mundial.

Radha Bhatt declaró que en la India de su época las mujeres no tenían muchas posibilidades de educase: “la sociedad pensaba que las niñas no debían asistir a la escuela, sino trabajar en el campo o en la casa. Eso fue lo mismo para mí… esa fue mi vivencia. Provengo de un pequeño pueblo ubicado en las montañas del Himalaya y mi padre fue el primero del pueblo en inscribirse a la armada británica”, situación que le hizo ver la importancia de la educación escolar, dijo.

“En sexto grado le dijeron a mi papá que no debía seguir estudiando por ser una escuela de hombres. Recuerdo que en el plantel había diez mujeres y doscientos hombres; eso motivó que las diez mujeres nos juntáramos para decidir lo que se podía hacer. Fuimos con el director y logramos que otras autoridades oyeran nuestra petición de seguir estudiando”, aunque con la condición de no mostrar la cabeza, llevar mangas cortas o asistir solas. “No sabíamos la importancia de lo que estábamos haciendo pero fue bueno… Ahora puedo decir que hay más mujeres que hombres que llegan con jeans o el cabello descubierto… Se siente bien que a las mujeres de ahora se les dé ese derecho de estudiar”, declaró la pacifista.

Radha Bhatt dijo que tras cumplir catorce años meditó sobre la vida de las mujeres en su país y pensó en un cambio. “Pensé que tenía que hacer trabajo social porque veía que las mujeres en mi aldea que trabajaban muy duro. No eran consideradas iguales y casi ni siquiera como seres humanos. Así que pensé que tenía que trabajar por ellas. Y por eso decidí: "no me voy a casar; voy a trabajar por la gente".

La activista, quien desde el inicio de su charla se dijo inspirada por el trabajo social de Mahatma Gandhi (uno de los más grandes luchadores por la libertad y recordado por su firme trabajo de resistencia y no violencia) expresó que aunque no lo conoció nunca en persona, no limitó su influencia para trabajar por la gente que está en conflictos o que son explotados y no están consiguiendo justicia. “Así que esa es mi filosofía, de algún modo, y ésa ha sido mi filosofía durante toda mi vida”.

Ante el cuestionamiento del público sobre cómo trabajar para mejorar la situación política de nuestro país, Bahtt comentó: "a los mexicanos les preguntaría si están dispuestos a morir para resolver los problemas. No sólo es el narco, los hombres de traje, también son los asesinos. Ellos están arriba mientras los que cuidan la tierra son considerados menos y al final terminan creyéndolo. Tienen que decidir como una mujer, como un hombre, como un artesano, que todos somos iguales; para esto hay que generar una unidad, cuando la haya las personas podemos ganar luchando pacíficamente."

Por último, Bahtt hizo un llamado especial para quienes trabajan desde la trinchera de los feminismos: "Yo invito a las feministas: si eres madre ve a los corporativos, pon los oídos en las manos y para lo que están haciendo con nuestras compañeras. Madre no es la que tiene hijos sino la que crea el mundo."

Acompañó a Radha Bhatt, Anna Zarnecki, ex presidenta de la Cruz Roja Internacional y sobreviviente de los campos de trabajos forzados en Siberia.

“Cuando estalló la guerra y Hitler comenzó a ocupar Polonia nos escondimos en la hacienda de mi abuelo. Los soldados expropiaron las tierras y los bienes dejándonos solamente algunas hectáreas y pocos animales. Los soldados con bayonetas nos capturaron y fue una experiencia tremenda. Nos subieron a un camión… luego a un tren de carga. Nos mandaron a Siberia con un invierno de 40° bajo cero. Era un clima muy difícil y una piel de borrego nos salvó la vida”.

Casi no nos daban de comer. Nuestra mayor comida era atole de agua con harina, sin nada: ni grasa, ni azúcar, ni sal, siquiera, entonces estaba muy débil una vez me desmayé. Entonces me llegó un paquete de la Cruz Roja Internacional, y ese paquetito que tanto estamos haciendo para los damnificados, es lo que recibí y lo que me salvó la vida. Así que ya llevo pagando 30 años el paquetito aquel porque he trabajado de voluntaria todo el tiempo, dijo Anna Zarnecki.

Al finalizar, la escritora polaco-mexicana instó de manera especial a los estudiantes de las licenciaturas presentes: "necesitamos abogados honestos, que luchen con honestidad por defender lo que es justo y que entiendan la dimensión amplia que abarca a los derechos humanos. Ojalá que estas vivencias tengan una repercusión positiva e inspiradora en su vida para que sigan luchando por nuestro país, que sigan estudiando y preparándose porque en nuestra realidad no basta lo que tenemos ni es suficiente conformarse con poco”.

Durante la plática se contó con la traducción de Laura Ballesteros y Jimena Brunat, alumnas de octavo cuatrimestre de la licenciatura en Derechos Humanos y Gestión de Paz.

Radha Bhatt obtuvo los premios al Medio Ambiente Indira Gandhi Priyadarshini, así como el Nobel Ciudadano otorgado en Noruega por enaltecer el legado de Mahatma Gandhi. También es miembro del Consejo Directivo de la Gujarat Vidyapith, la Universidad fundada por el propio Gandhi en 1920.