Mesa redonda Pintura que no es mueble

16 de junio de 2016.- El pasado 14 de junio se llevó a cabo en esta casa de estudios un encuentro en el que participaron tres destacados curadores de arte como son Guillermo Santamarina, Octavio Avendaño Trujillo y David Miranda. Los especialistas se reunieron en la mesa redonda Pintura que no es mueble, en donde intercambiaron opiniones sobre la muestra de los artistas plásticos de diversas generaciones Aníbal Delgado y Allan Villavicencio, exhibida en el bello recinto de la Celda Contemporánea de la UCSJ.

mesaincitatusEl primero que tomó la palabra fue el curador del Museo Carrillo Gil, Guillermo Santamarina al comentar que la pintura desde hace años salió de los museos ante el avasallamiento del arte conceptual, pero aún así se sigue manifestando en el mundo artístico contemporáneo.

“El tema de la pintura regresó a algunas situaciones de reflexión, o quizá nunca se fue del todo… Tengo que decir, que por un lado, siento que es un medio de expresión que se ha agotado, se ha aislado, es endogámico y es sumamente complejo. Las complejidades le llegan por las retóricas y por todo esto que sucede alrededor de ella misma”.

“No puedo llegar a una posición tan categórica como la de un colega que dice que no quiere saber nada de la pintura porque es un agente del neocolonialismo y va acompañando a la esclavitud de una sociedad. Pese a todo se sigue pintando... eso nos queda bastante claro, quizá en un lenguaje que se ha creado al margen de los lenguajes de enorme influencia y potencia en el discurso cultural, pero finalmente sigue siendo un lenguaje”.

“Uno de los artistas más interesantes en tanto la investigación, la experimentación y la apropiación de materiales propios de la pintura en función del medio es sin duda la de Aníbal Delgado… ya que los mexicanos no hemos estado alejados de la experimentación de materiales”.

Una importante “cantidad de artistas y de curadores ven absolutamente inútil y frívola la presencia de la pintura, sin embargo la pintura aún tiene mucha presencia”.

Por su parte, el curador del Museo Experimental El Eco, David Miranda, señaló que “hablar de la vigencia de la pintura como tema es casi como hablar de la caducidad del habla y la escritura, es imposible. Es un absurdo. Pero todo parte de una confusión inicial que ya se había empezado a hablar en la mesa y que considero que tiene que ver con la confusión de analizar el campo de la pintura o la pintura como suceso y el cuadro”.

“La contención del cuadro, del formato, es lo que genera su objetualización y por ende su denominación en términos de mercancía. Esa pequeña y casi inocente distinción es lo que ha bifurcado la capacidad de lectura y reflexión del suceso corporal, situacional, emocional, pero también intelectual y conceptual que nosotros podemos defender y entender como pintura”.

“La pintura como objeto de intercambio y de demostración generó también su propio espacio a diferencia de los primeros siglos donde la práctica se adosaba al gran proyecto arquitectónico. La pintura a partir de su independencia y su movilidad generó un coleccionismo que dio pie a las condiciones necesarias para que se reconfigurara el espacio donde reside la pintura. Se habla incluso de que la pintura se convierte en una ventana por la similitud de formatos, sin embargo, a pesar de su movilidad, la pintura sigue sin ser un mueble. Es una situación, una forma de entenderse con el mundo y en ese sentido una expresión inmediata”.

El curador independiente y crítico de arte Octavio Avendaño declaró que nuestro país es un gran generador de arte y artistas.

“Es importante recordar que México posee una tradición pictórica casi a la par en términos históricos que la parte continental europea… no es nada gratuito que Alfred H. Barr haya empezado su colección moderna para el Moma de Nueva York con los tres muralistas: Diego Rivera, Orozco y Siqueiros… y un plan no sólo de coleccionismo sino también de dominación y de influencia de las instituciones estadounidenses en el continente latinoamericano. Ese gesto se repitió históricamente tratando de posicionar la pintura mexicana a nivel internacional”.

“En ese sentido me gustaría ubicar el trabajo de Aníbal y Allan que afortunadamente son dos artistas con los que he trabajado y conozco muy bien sus inquietudes. El trabajo de Allan y de Aníbal parece ser parte de una misma moneda, es decir, son dos miradas diferentes pero pertenecen a una misma punción, a un mismo mecanismo y un mismo interés de exploración en la pintura. Aníbal Delgado está experimentando no sólo en los materiales sino en la conceptualización misma de la pintura”.

“En la generación de Allan hay una búsqueda de la experiencia pictórica sin necesidad de que se remita a un soporte, material o técnica propia de la pintura… se trata de este interés específico de explorar y dar impulsar a la experiencia pictórica sin recurrir o darle importancia al soporte o al objeto con el cual están trabajando. Sólo sustentarlo a nivel conceptual”.

“La pintura se ha convertido en una manera de pensamiento, es decir, se ha convertido no solamente en una expresión de búsqueda formal o estética sino de un mecanismo en el proceso pictórico… de pensamiento… de análisis, un proceso de reflexión que sucede en el taller del artista pero que también logra transmitirse en la exhibición de la pieza”.

En su turno, el artista expositor Allan Villavicencio hablo sobre su proceso creativo. “Cuando me invitó Berta lo que pesé para resolver una pieza en el espacio me llevó a recurrir a una línea de trabajo en la que había estado experimentando bastante como son los campos de color, situaciones que tiene que ver con piezas de pintura instalada, invasiones pictóricas directas en el espacio y situaciones escultóricas”.

“Mis piezas tienen un lenguaje en construcción mucho más personal… Dentro de la educación que tuve en la ENAP nunca tuve ese problema de la pintura expandida o de pensar sobre la pintura de manera muy autónoma sino que fue un proceso muy natural de tomar en cuenta que la pintura podía ser como cualquier cosa y podía estar inscrita en cualquier tipo de soporte”.

En su discurso, el artista leyó algunos fragmentos de la hoja de sala que señalan “Partiendo del concepto de sedimentación, de la pintura como residuo acumulado, materia endurecida y entorno construido, configura una lectura espacial que denota desgaste, explorando posibilidades a través de lo aleatorio y lo azaroso.

La pieza está conformada por una serie de obras que generan una tensión a partir de la materia y el color de la arquitectura en la Celda Contemporánea utilizando elementos de la urbanización y el paisaje artificial, genera una relación del uso de la pintura con estructuras arquitectónicas, como una manera de evidenciar la ficción del progreso a través de su propio colapso. Las obras, están elaboradas con diferentes materiales como: oasis, (bloques de espuma reciclada), plantas naturales, pintura para señalización vial y desechos de la ciudad”.

Para finalizar, Aníbal Delgado retomó algunas frases que motivan su tarea artística y su manera de vivir la pintura y destacó aquel que señala que los acontecimientos que suceden de manera aislada son importantes para él. “Sólo tiene vida en mí lo que aún no existe, en ese lugar me interesa vivir”, dijo.

La muestra Incitatus, expuesta en la Celda Contemporánea de la UCSJ hasta el sábado 9 de julio.