Dan la bienvenida a nuevos estudiantes en la lección inaugural

Lunes, 15 de agosto de 2016.- La Rectora de nuestra casa de estudios, la Mtra. Carmen Beatriz López-Portillo encabezó la ceremonia de bienvenida a los estudiantes de nuevo ingreso, generación 2016-2020

En el acto, los nuevos alumnos escribieron la “Carta al futuro”, en donde plasman lo que esperan para los próximos años de formación en la Universidad del Claustro de Sor Juana, la cual les será entregada al concluir los estudios universitarios.

Así mismo, la Rectora anunció a los ganadores la Beca Sor Juana, otorgada a un estudiante con alto promedio de preparatorio y el puntaje más alto en el examen de admisión.

• Comunicación y Nuevos Medios: Gabriela del Carmen Estrada García. Instituto Tecnológico de Educación Moderna, Jalisco.
• Derecho: Mateo Mansilla Moya. Escuela Preparatoria Federal por Cooperación "José de Escandón", Tamaulipas.
• Derechos Humanos y Gestión de Paz: Arantza Yáñez Zertuche. La Escuela Lancaster, A.C.
• Estudios e Historia de las Artes: Carlos Alberto Loaiza Gutiérrez. Instituto Vanguardia
• Estudios y Gestión de la Cultura: Katya Bibiano Vallejo. Instituto Científico Motolinia A.C.
• Escritura Creativa y Literatura: Yvonne Jocelyn Cortés Martínez. Nueva Escuela Justo Sierra
• Escritura Creativa y Literatura: Juan Pablo Sandoval García.Escuela Nacional Preparatoria No. 6 UNAM
• Filosofía: Carlos Alfonso Alva Espinosa. Instituto Don Bosco
• Gastronomía: Ana María Acevedo Ozaeta. Colegio Fontanar
• Psicología: Karen Yatzil Arévalo Rojas. Universidad Latinoamericana
• Licenciatura en Producción de Espectáculos: Daniela Alva Caudillo. Liceo Franco-Mexicano

En su Lección inaugural, la Rectora de nuestra Universidad hizo un llamado para asomarse a “realidad dolorosa” a través de la cual comprobamos la capacidad de nuestra especie para destruirse a sí misma: “El poder se ha olvidado de que la educación va más allá de la transmisión, distribución o adquisición de conocimientos, o la oferta y consumo de respuestas, usos y aplicaciones de cosas; que la educación no debe fomentar esa actitud para lo cual todo se convierte en objeto de utilidad para la propia ambición y la mera satisfacción de necesidades; donde la vocación humana desaparece porque lo único llamativo es lo que puede adquirirse por un buen precio.”

Planteó la necesidad de pensar lo que somos, lo que hemos hecho de nosotros y de nuestro país para reconocer el sistema de significados que da sentido a nuestro pensamiento y a nuestra conducta, reconocer la responsabilidad que tenemos sobre todo y sobre todos, puesto que “El sentido de la vida humana no puede ser el monólogo sino el diálogo y la polifonía, es a través de la conciencia de que el otro es constitutivo de lo que somos, que la vida cobra sentido; nuestro yo aparece cuando el otro nos mira, cuando el otro se nos da en la palabra.”

Resaltó que el problema de nuestra sociedad es el tránsito del paradigma político y social al económico, y al espacio cerrado del individuo, lo cual nos lleva de una aspiración al bien común a la aspiración la salvación personal. El no vislumbrar soluciones colectivas posibles: “como no vemos soluciones colectivas posibles, acotamos nuestro quehacer y nuestra esperanza al ámbito individual, a nosotros mismos, al propio bienestar. No nos damos cuenta que estamos reduciendo a lo personal aquello que es un problema colectivo, que a todos afecta.”

En su mensaje planteó las preguntas: “¿Qué pasaría en este mundo, en nuestra vida si no pudiéramos acceder a la verdad, aspirar a ella? ¿Qué pasaría si no pudiéramos dar razón de lo que las cosas son, de lo que pasa, de lo que somos, de lo que nos pasa; si no pudiéramos saber lo que las cosas son con una intensión de verdad? ¿Qué pasaría si no fuéramos capaces de conocer las causas de los efectos? ¿Qué pasaría si la ciencia, en su sentido más amplio, es decir en el sentido del conocimiento que sabe en qué consiste el conocimiento, no fuera posible? ¿Qué pasaría si hiciéramos a la ciencia la poseedora de la verdad y no la buscadora de la verdad? ¿Qué pasaría si no fuera posible saber cómo funciona el saber? ¿Sería la vida posible si no pudiéramos apelar a la verdad? […] Acaso lo que aparece es el desierto, la devastación y el silencio, y de nuevo la voz de los sofistas, que se apropia del lenguaje y lo manipula a su antojo desde el poder, sus sentencias y caprichos.” Ante la imposibilidad de conocer el Ser –dijo– podemos aspirar al deber ser y recuperar la convicción kantiana, el imperativo categórico que obliga a obrar siempre de modo que la máxima de nuestra acción se convierta por nuestra propia voluntad, en ley de universal observancia.

La Universidad del Claustro de Sor Juana es una institución con vocación humanista, por lo que definió la vocación como un llamado, no solamente a un quehacer, a una profesión, a un conocimiento, sino es algo que inspira la totalidad de lo que somos: “Por eso la educación debe ir más allá de un cambio intelectual que implica sólo la transmisión, distribución o adquisición de conocimientos, o la oferta y consumo de respuestas, usos y aplicaciones de cosas; la educación debe permitir la transformación de nuestro ser y la mejora de nuestra vida. El saber no es sólo conocimiento sino también y fundamentalmente elegir una forma de ser, una forma de vida, eso que inspira nuestra conducta.”

Planteó que la educación y la cultura no son un simple catalizador del crecimiento económico sino lo que da sentido a nuestra existencia: la base de cohesión y de identificación de la sociedad, y que la gran responsabilidad de la universidad es “aprovechar los resquicios que todavía quedan en esta realidad seca, en este desierto que crece, para hacer que la educación sea esa vocación que promueva que toda comunidad esté conformada por buenos ciudadanos, por seres humanos capaces de dejar un mundo mejor que el que encontraron.”

Para finalizar la Lección Inaugural, señaló: “si en la vastedad del cosmos somos los guardianes del significado de la vida, nos corresponde honrar esa responsabilidad haciendo de la educación la dimensión que nos permita asumirnos como seres libres y por tanto responsables de la propia vida, individual y colectiva, para hacer que nuestro destino dependa de nosotros. Bienvenidos a este Claustro que será a partir de hoy, su casa.”