El tejido de los ciclos vitales: Tramantes, procesos textiles

No son las grandes desgracias las que crean la desgracia, ni las grandes
felicidades las que hacen la felicidad, sino el tejido fino e imperceptible
de mil circunstancias banales, de mil detalles tenues que componen
toda una vida de paz radiante o de agitación infernal.
Gustave Flaubert


Es miércoles 31 de agosto, durante todo el día el sol pegó fuerte en las ruinas de la Universidad del Claustro de Sor Juana, apenas empieza a refrescar un poco y todo está listo para cortar el cordón para inaugurar la exposición Los Tramantes, procesos textiles. Las instalaciones de la Colección de Indumentaria Luis Márquez Romay están listas.

La muestra está integrada por diversos objetos que van desde tapices, hasta collares, pasando por alebrijes y miniaturas realizados por alumnos, artistas y artesanos que han trabajado hombro con hombro durante cinco años en el espléndido espacio de Tramantes – Laboratorio de Arte Textil, fundado y dirigido por María Cecilia Martínez Lusarreta y que se ubica en la muy blanca y soleada Mérida.

Cecilia Martínez afirma que siempre ha estado interesada en el tejido, el aprendizaje, y sobre todo la enseñanza, que inició con un grupo de restauradores que querían aprender a tejer en Mérida, pero pronto el pequeño grupo creció y creció a tal grado que ya no cabía en el taller de la anfitriona; por lo cual decidió crear un laboratorio de investigación y experimentación textil que se llama Tramantes.

Algunas de las técnicas que se manejan son el alto liso, bajo liso, la técnica de trama maya que es la que se usa para la confección de hamacas. La idea es aprender este tipo de tejido y dominarlo para luego descomponerlo y experimentar. De hecho el Taller maneja varios tipos de tejido pero siempre con la consigna de innovar, de experimentar y de arriesgarse a proponer elementos nuevos, incluso disruptivos que enriquezcan el quehacer en el tejido.

El aprendizaje, agrega Cecilia, tiene que ver con echar a perder; forma parte del crecimiento en las habilidades. Además en todas las culturas donde hay una tradición textil, las técnicas son similares y es posible enriquecerlas. En contra parte en las escuelas de arte contemporáneo se entrecruzan estas habilidades con técnicas como miniatura textil, escultura blanda y volumen textil por mencionar algunas.

No se inventa el hilo negro, pero el arte textil contemporáneo es el resultado de la herencia milenaria y de la búsqueda personal, de un diálogo con los materiales y con una narrativa propia para contar una historia y expresar un sentimiento.

Hoy en día, por fortuna, existe una recuperación de este oficio, sobre todo de parte de gente joven para quizá compensar las dinámicas de vida frente a tanta tecnología que nos avasalla. Recuperar este oficio implica estar en contacto directo con los materiales y meter las manos literalmente en la masa; lo cual por otro lado permite una divagación y una abstracción que las nuevas tecnologías impiden.

Cecilia comparte que las herramientas básicas para iniciar en este oficio son sencillas: un bastidor o marco e hilos o cualquier material suave. El oficio es tan benévolo que se puede usar cualquier elemento que nos proporcione una trama, un tenedor por ejemplo, para empezar a entrecruzar hilos.

La luz indiscreta que Cecilia encontró en Yucatán, que no da tregua ni permiso, la inspiró para usar no sólo el henequén natural sino también materiales sintéticos de colores chillantes y estrafalarios, que contrastan con la sobriedad del material natural.

La exposición Tramantes, procesos textiles existe gracias a la respuesta de las personas del taller que aceptaron la invitación de colaborar con Cecilia o de realizar obras de su propia autoría siguiendo un patrón flexible pero preciso: yuxtaponer urdimbre y trama entre polipropileno, henequén y otros materiales que han generado piezas transgresoras y hermosas.

Cecilia considera que un artesano-artista textil debe ser generoso con el tiempo, pues se trata de un oficio cuidadoso y laborioso que requiere paciencia y dedicación; de hecho por el Taller han pasado alrededor de sesenta personas con diferentes caracteres e intereses. Personas pacientes, prolijas y cuidadosas; pero también otras impulsivas y espontaneas. De modo que sin importar la personalidad, cada cual encuentra su medio de expresión, su forma de dialogar con los materiales. Lo más importante es tener ganas de aprender y de compartir; pues en el Taller conviven la tradición y la innovación, el maestro y el aprendiz, el artista y el artesano, los niños y los adultos, y comparten saberes, experiencias y procesos para encontrar cada uno su propia voz y tramar su propia historia.

Oscar Wilde afirmaba que el artista no se ocupa, primeramente, de unas cuantas teorías de la vida, sino de la vida misma, de la alegría y la belleza que deberían dirigirse diariamente a nuestros ojos y a nuestros oídos para que el mundo exterior sea magnífico. Y justo eso es lo que se hace en Tramantes – Laboratorio de Arte Textil y que ahora se exhibe por primera vez en la Colección de Indumentaria Mexicana Luis Márquez Romay de la Universidad del Claustro de Sor Juana.


Cecilia Martínez escribió y bordó los principios del taller, que engloban el compromiso de cualquier persona con el estar en el mundo y con sus semejantes:


“Para el arte
El oficio
Para el oficio
Las manos
Para las manos
El corazón
En el eje del corazón
La cabeza
En la cabeza
Los ojos
Bajo la mirada
El perfume
En la esencia
La palabra
Palabra tras palabra
La trama
Tejiendo espacio y tiempo
Pacientes – amorosos
Los Tramantes”

La exposición Los Tramantes, procesos textiles se puede visitar en la Colección de Indumentaria Luis Márquez Romay en la Universidad del Claustro de Sor Juana, José María Izazaga 92, col. Centro Histórico. Del 31 de agosto al 14 de octubre, de 10:00 a 17:00.
Tel. 51303300