Haz lo que tengas que hacer, si quieres de verdad ser escritor Ryan Gattis en la Universidad del Claustro de Sor Juana

La historia afecta tanto a los individuos como a las naciones.
La historia adopta la forma de una deuda descomunal
que las personas corrientes pagan con sangre
James Ellroy


Jueves 1 de septiembre, son pasadas las 4 de la tarde, nos topamos en la entrada de la Sala de Cine de la Universidad del Claustro de Sor Juana con un hombre alto, muy blanco, con la cabeza rapada, lentes y los brazos tatuados. Viste de camisa y chaleco. Tiene rostro amable y expresión curiosa. Ryan Gattis, un escritor que hasta hace unos días era un completo desconocido en México.

La Universidad del Claustro de Sor Juana tuvo el privilegio de que Gattis ofreciera una charla, muy amena, por cierto, acerca del oficio de la escritura y en particular acerca de la confección de su libro Todos involucrados. Los seis días que incendiaron Los Ángeles publicado en México por Seix Barral.

La voz de Gattis es suave y pausada su inglés es claro; de todos modos la Embajada de Estados Unidos ha puesto a disposición de la audiencia diademas para poder escuchar a una intérprete que repite puntualmente lo que dice en español.

Gattis se muestra familiarizado frente al público, no es de extrañar, pues ha impartido clases y además para escribir su libro realizó varias entrevistas, algunas de ellas a miembros de las pandillas de latinos más peligrosas de Los Ángeles.

Gattis estudió escritura creativa y publicó sus dos primeros libros hace más de diez años. Luego pasó aproximadamente ocho años tratando de escribir un libro acerca de Japón, en dos planos temporales; el presente y un pasado muy remoto. Trataba de hacer un libro muy literario, uno de esos libros para quedar bien con la academia, pero que en realidad no le decía nada a nadie, ni al autor mismo. Por fortuna Gattis abandonó el proyecto, un poco con la ayuda de su agente literario, quien finalmente le dijo que ya no estaba interesado en representarlo.

Todos involucrados
En 2013 Gattis inició la investigación y escritura del libro que ahora le ha dado tantas satisfacciones; la crítica lo ha recibido con alabanzas y HBO compró los derechos del mismo. El tema es escabroso: en 1992 un apandilla callejera mata a un hombre inocente que regresaba del trabajo. Este desafortunado evento desencadena el caos y la violencia durante seis días. Policías, pandilleros, doctores, enfermeras, bomberos y gente común y corriente se vieron envueltos en una vorágine destructiva y furiosa.

Aunque se trata de una ficción basada en hechos reales, Gattis se tomó muy en serio su papel y se dedicó a entrevistar a cuanta persona pudo, para obtener un amplio panorama de lo ocurrido. Convenció a pandilleros latinos que generalmente guardan un código de silencio para que platicaran con él, obviamente guardando sus identidades, acerca de lo ocurrido en esos días turbulentos.

Gattis afirma que uno de los aspectos que sin duda lo ayudaron a abrirse las puertas fue un suceso traumático que le ocurrió de joven. Tenía diecisiete años cuando un tipo enorme que jugaba futbol americano lo retó a los golpes. Gattis lo rechazó y le dio la espalda, pero el tipo de todos modos lo golpeó y le destrozó la nariz. Requirió dos cirugías reconstructivas para que los doctores lograran juntar las catorce piezas en las que se había convertido su nariz y colocarla en su cara de nuevo. Además pasó por un largo proceso de recuperación, de hecho durante un año entero perdió el sentido del olfato.

Esa experiencia lo ayudó a ganarse la confianza de los pandilleros, pues cuando se sentó frente a ellos y les contó con lujo de detalles la golpiza, ellos mostraron simpatía. Se trataba de gente a la que le habían disparado, golpeado con un bat, acuchillado. Gattis aprendió que entender el dolor físico y el dolor interno crea un vínculo y confianza. Haber sido víctima de violencia no sólo le ayudó a comunicarse con más honestidad con sus entrevistados, también le ha ayudado a escribir sobre la violencia real, sobre el dolor; que muchas veces en televisión y en películas se nota falso, porque exponen una violencia que no tiene repercusión en el cuerpo y en la conciencia; y eso es mentira.

Cuando se escribe o habla de violencia, de lo que significa ser víctima es importante exponer las consecuencias y no sólo quedarse con la violencia por la violencia. De hecho, lo que más le ha costado escribir a Gatiis hasta ahora, es el inicio de su libro, pues le da voz a una víctima. Cuando uno de los pandilleros entrevistados leyó esta parte, estaba temblando y sudando, leer para él fue como revivir el momento. Como escritor es un halago, el arte reside en lograr transmitir emociones de la forma más transparente y sincera posible.

Gracias a las entrevistas y al proceso de escritura de su libro, Gattis sabe identificar cuando alguien miente o fanfarronea; percibe si un escritor sabe de lo que escribe o es un impostor.

No escuchas bien

El lenguaje fue un reto. Aunque inició el proceso de escritura en el 2013, Gattis quería reflejar el lenguaje callejero que se usaba en 1992, cuando ocurrieron los hechos. Para lo cual escuchó música de ese entonces, vio documentales, películas y trató de empaparse lo más posible con los registros de época que encontró. Pero al final del día, les preguntaba a sus entrevistados si había logrado captar y transmitir el lenguaje callejero, generalmente recibía un “no” como respuesta. Uno de ellos le dijo: “tienes un gran oído, pero no escuchas bien”.

El idioma español es parte fundamental en este lenguaje callejero que ha terminado por convertirse en otro lenguaje independiente y mutante. Cuando Gattis terminó el libro, uno de los pandilleros le dijo que había logrado captar el lenguaje, pero que de todos modos le señalaría todo aquello en lo que se había equivocado. Es decir lo logró, pero no del todo.

México en Los Ángeles

Los Ángeles es una ciudad compleja, inmensa, contradictoria y rica culturalmente. Es imposible entenderla sin entender México. En Los Ángeles viven mexicanos de todos los rincones del país, hay un abanico de tradiciones, sabores, modos de hablar, costumbres; que en territorio norteamericano adquieren otra dimensión.

“Chicano” es un acrónimo formado por los vocablos “chiquito” y “mexicano”, que es motivo de orgullo latino para los migrantes que crecieron allá, o para los que nacieron allá pero que han conservado sus raíces culturales.

Los hijos de migrantes han roto estereotipos académicos, sociales, culturales; se han integrado con una personalidad nueva, orgullosa e inclusiva. La situación empieza a cambiar poco a poco, pues hace diez años este tipo de gente era invisible para el resto de los norteamericanos. Hoy, las nuevas generaciones estudian y usan plataformas que les permiten alzar una voz que antes era acallada o simplemente ignorada. Las nuevas tecnologías como Internet, Netflix, Amazon; todo ha servido para que los latinos se hagan más visibles en todos los sentidos. HBO se ha arriesgado por nuevos talentos que cuentan sus historias desde sus propias perspectivas.

La mayoría de los estadounidenses desconocen la historia de Estados Unidos y la fundación de Los Ángeles, lo cual ha generado un problema constante en el entendimiento de los migrantes y su cultura. No saber implica no respetar.

Para Gattis los latinos, pero sobre todo los mexicanos, representan una comunidad de corazón, son familias que acostumbran comer juntos, se comunican, se apoyan. Y la comida es un tema central en sus vidas. Gattis ha aprendido a involucrarse con la gente a través de la comida. Esto tiene que ver con el año que pasó sin poder oler, temiendo que habría perdido ese sentido para siempre. Por eso ahora uno de los eventos más importantes de su vida diaria es la comida.

A principios de este año, Gattis fue invitado como juez en un concurso de tacos; en la categoría: la mejor innovación. Ganó el estado de Guadalajara. El taco consistía en un camarón aplastado con coco y apenas dorado en aceite, de modo que su interior estaba suave; la tortilla era de jícama, acompañado por flores de Jamaica, pepitas para darle un toque salado y pico de gallo con mango y piña.

De hecho una de las aportaciones más importantes de los latinos en Los Ángeles es justamente la comida, algunos jóvenes de segunda o tercera generación han estudiado o trabajado en cocinas europeas; y ahora aplican esos conocimientos, pero con las recetas de su familia. A este movimiento culinario se le llama Alta california.

Consejos para escribir
Lo primero que hay que hacer si quieres convertirte en escritor, dice Gattis, es leer autores que te inspiren con los cuales te identifiques. En Estado Unidos no hay apoyo institucional para los escritores, como en Inglaterra, donde el gobierno dispone de un presupuesto enorme para becar a escritores jóvenes. Pero ese dispendio no engendra necesariamente buenos escritores. De hecho mientras Gattis estudiaba allá, se dio cuenta de un caso de un joven irlandés que recibió la beca, pero que al final decidió que no quería escribir y que prefería beber. Lo cual para Gattis fue lamentable porque el individuo en cuestión le quitó el lugar a alguien que quizá le pudo sacar verdadero provecho.

Gattis considera que mientras estudiaba hubo alumnos mucho mejores que él, la diferencia es que él trabaja duro y es constante. Se levanta diario entre 3.30 y 4.00 am a escribir. Una especie de fuego interno lo motiva. De niño en Colorado, donde nació, le dijeron que era imposible que se convirtiera en escritor, porque para empezar en su comunidad no había ninguno. Pero nada es casualidad y sus libros son el resultado del esfuerzo y el trabajo.

Gattis considera que hay que hacer lo que sea necesario para convertirse en escritor y sobre todo escribir sólo lo que se quiere escribir, en lo que se tenga un interés genuino.

Una cosa más, dice Gattis: todo fracaso es un aprendizaje.


Gustos literarios

Algunos de los autores favoritos de Gattis son: James Ellroy, Harper Lee, John Fante, Raymond Chandler, Ross McDonald.

El último libro que leyó y que lo impresionó es Ghetto Side de Jill Leovy, se trata de una disección del crimen y del asesinato y cómo afecta a los africano-americanos. No es un libro de ficción y por eso resulta aterrador.

En cuanto a autores mexicanos, Gattis habla con entusiasmo de La transmigración de los cuerpos de Yuri Herrera y de la escritora Valeria Luiselli