Ausencias: Manuel Colina

Ausencias: Manuel Colina

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso
que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.
Federico García Lorca


Manuel Colina es egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana en Letras Iberoamericanas, generación 2007-2011. Colina es poeta, pero como todo el mundo y en sus propias palabras trata de sobrevivir de manera honrada. No ha errado el camino, pues es editor y promotor cultural en la Secretaría de Cultura. En parte gracias a la Universidad del Claustro y en parte gracias a sus méritos propios se ha abierto camino en el mundo laboral cultural y en el mundo literario.

Su primer libro El fin de la escritura fue publicado en formato digital y gratuito gracias a Grafos Poesía que tiene una convocatoria abierta constantemente para quien quiera publicar su primer poemario. Gracias a que la editorial evolucionó a otros formatos, El fin de la escritura ahora existe en papel. Este corpus de poemas consta de catorce textos, cuyos temas giran en torno a la soledad, los desencuentros y la inmensidad del mar que es tanto una fuente de vida, como el destino final de una muerte eterna. Estos poemas obedecen a un formato tradicional de inicio y final.

El también profesor de la Universidad del Claustro de Sor Juana en la Licenciatura de Escritura Creativa y Literatura fundó un proyecto titulado “La palabra exacta”, el cual reúne a un grupo de profesionales independientes pertenecientes a los campos de la lingüística, el diseño editorial y las ciencias de la comunicación que desean compartir el uso preciso del lenguaje en los medios de comunicación, ante el evidente descuido y negligencia en algo tan preciado como la palabra.

Apenas el 7 de septiembre pasado el Colegio de Filosofía y Letras de la Universidad del Claustro organizó la presentación del segundo volumen de poemas de Manuel Colina, titulado [Acto de ausencia] y editado por Abismos Casa Editorial y la Universidad del Claustro de Sor Juana. Este poemario, a diferencia del anterior, puede leerse como un todo o bien como textos individuales; y es que el autor hizo un experimento con lo inefable, es decir con el silencio, con aquello que no se puede explicar mediante palabras.

¿De qué sirve la belleza de la poesía? ¿Para qué perderse en las profundidades de la ausencia? El poemario [Acto de ausencia] inició con el hecho ineludible de que tanto el escritor como el lector siempre están solos. Cuando el autor escribe, el lector está ausente. Cuando el lector lee, el escritor está ausente. Y sin embargo ambos se encuentran, convergen en las profundidades de la belleza, de la ausencia, del desamparo, de las palabras.

Colina afirma que la poesía es un embajador que nunca llega o que siempre llega tarde, pero que trae la paz. Quizá el acto de ausencia al que alude el autor sea en realidad un manifiesto de silencio, en el cual lo que no se dice en realidad complementa a la palabra escrita; y lo ausente se encuentra en los límites entre la palabra y lo indecible.