Óscar de la Borbolla: el juglar de la filosofía

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.
Sócrates

El Sotocoro de la Universidad del Claustro está casi lleno. Óscar de la Borbolla luce relajado, se le nota la experiencia de hablar en público en la postura y en la mirada serena. El debate girará en torno a los temas que aborda en su libro Filosofía para inconformes, cuyo título ya de por sí es sugerente. Una vez que Borbolla toma la palabra es fluido, sabe lo que dice, es ameno; a pesar de que en algún momento, durante la charla, afirme que no es simpático o que en todo caso no siempre lo ha sido.

La filosofía, la sola palabra, podría espantar a más de uno, pues quiere decir amor a la sabiduría. La filosofía es demandante, requiere atención, reflexión, introspección, pero Borbolla la hace parece muy fácil en su discurso. Sin embargo, no hay que equivocarse sólo, alguien que ya ha digerido a grandes pensadores es capaz de resumirlos con aparente sencillez.

Borbolla afirma que su libro Filosofía para inconformes es multigenérico porque se vale de ensayos, fábulas y manifiestos. Cree que la divulgación de la filosofía no debe ceñirse exclusivamente al ensayo. Voltaire por ejemplo, usó cuento y novelas para transmitir sus reflexiones; Platón usó obras de teatro, y Parménides usó la poesía respetando incluso la métrica y la rima.

Borbolla explica que el planteamiento de Platón afirma que para conocer es necesario buscar, si no buscamos no conocemos. Pero, ¿cómo podríamos clasificar de manera abstracta lo conocido y lo desconocido? No tiene caso recorrer la ruta de lo conocido, puesto que ya lo conocemos, queda por eliminatoria lógica lo desconocido, pero ¿cómo encontrarlo, cómo buscar algo desconocido, si no sabemos lo que buscamos? Platón, luego de observar la naturaleza, definió al hombre como un bípedo implume, entonces Diógenes esperó el momento en que el ágora estuviera más concurrida para aventarle un gallo desplumado a Platón enfrente de todos y decirle: “ahí está tu hombre”. Esta anécdota se puede equiparar a otra, la del nudo gordiano, que nadie podía desanudar, los más sabios lo intentaron sin éxito, hasta que llegó a manos de Alejandro Magno quien lo partió con su espada, por lo cual quedó resuelto, pues nadie había estipulado reglas claras sobre cómo desanudarlo.
En cambio Sócrates desarrolla un método práctico basado en el diálogo, en la conversación, con lo cual y a través del razonamiento inductivo se puede alcanzar la definición universal. Dicho método consta de dos fases: la ironía y la mayéutica. En la primera fase, el objetivo fundamental es reconocer nuestra ignorancia, a través del análisis práctico de definiciones concretas. Una vez reconocida la ignorancia, estaremos en condiciones de buscar la verdad. La segunda fase consiste justo en la búsqueda de esa verdad.

Como verán, dice de la Borbolla, cada filósofo se arma su propio enredo para dar las respuestas de la vida. Descartes, por ejemplo, emitió su famoso cogito ergo sum al clasificar las verdades recibidas de la experiencia y darse cuenta de que a veces los sentidos nos engañan, luego las experiencias no son de fiar. De modo que solo la vivencia de pensar es lo que nadie puede poner en duda, esa es la existencia del hombre a prueba de todo.

Borbolla hace un planteamiento cínico en el sentido estricto en su libro Filosofía para inconformes, con el humor y el sarcasmo denuncia aquello que le parece insostenible. Su objetivo es exhortar a los lectores a no atenerse a máximas universales sino a buscar respuestas propias. Por ejemplo en el Fausto de Goethe, cuando Mefistófeles se disfraza de Fausto para darle consejos a un estudiante: le dice que el árbol de la vida es verde y florido; en cambio el árbol de la ciencia es gris y reseco. Esto aterriza en que los filósofos presentan versiones generales y abstractas, croquis racionales, pero este mundo es mucho más complejo y deforme, no hay círculos perfectos. En cambio en la ciencia todo cuadra, es un árbol muy rígido, no se compara con el árbol frondoso de la vida. Por lo cual es necesario cultivar ese jardín, el de la vida, para acercarnos a lo que es realidad. Las fórmulas sirven para la totalidad pero no para aterrizarlas en la vida real.

Filosofía para inconformes es una especie de stand up, con una yuxtaposición de ideas, que se cruzan de manera medio ridícula, donde hay una lección, que además es humorística. Es un fenómeno curioso, afirma de la Borbolla, que la filosofía de nuestro tiempo se haya atrincherado detrás de una terminología obtusa, que expulsa a cualquier persona. Hoy más que nunca hace falta la reflexión que vaya más allá de las otras disciplinas y el filósofo está tan acorazado que se vuelve inalcanzable. Los filósofos se han evadido de su compromiso social y se dedican a regodearse en el lenguaje académico, críptico, incomprensible, han abonado el terreno a todos los que se dedican a la superación personal. De la Borbolla considera que la función del filósofo es, como lo hacía Sócrates, cuestionar, polemizar, incluso incomodar para que la gente se atreva a pensar por sí misma. A partir de esta reflexión Óscar de la Borbolla tomó la decisión de escapar del aula y de asomarse en los medios. Lo importante es comunicarse, y los vehículos para ello son el humor, porque antes de que el interlocutor presente un reparo ya se está riendo y es cómplice. No hay vehículo más eficaz.

Un libro, del que el autor está muy orgulloso es Las vocales malditas formado por cinco cuentos escritos con la especificación de un lipograma, pero, el autor decidió complicar aún más la técnica, escribiendo cada cuento solamente con palabras que contengan en su estructura una vocal específica. Los cuentos son: “Cantata a Satanás”, “El hereje rebelde”, “Mimi sin bikini”, “Los locos somos otro cosmos”, “Un gurú vudú”. Los títulos de los cuentos, muestran la vocal que cada uno utiliza para desarrollar la historia. Además se trata de un manifiesto ideológico, un intento de despertar, de motivar al lector. Por fortuna el libro forma parte de las Bibliotecas de Aula.

Borbolla reconoce que aunque plasma cada semana sus reflexiones en una columna en el portal de noticias sinembargo.mx, en la cual aborda temas cotidianos para reflexionar acerca de los mismos; lo mejor es tener el contacto cara a cara con sus interlocutores. Como justo ocurrió en la Universidad del Claustro, primero con el debate Filosofía para inconformes llevado a cabo el pasado 12 de septiembre y luego con el taller Palabra lúdica, el 19 de septiembre. La audiencia fue numerosa en ambos eventos y Borbolla dice que sólo cuando se está frente a los interlocutores puede uno medir el interés. Las expresiones de sorpresa, concentración, indiferencia le dan al orador un termómetro para saber si lo que uno dice está siendo recibido como uno quisiera.

Para finalizar Borbolla apunta que ya está en edad de poder hacer comparaciones de lo que fue antes y de lo que es ahora, por lo cual considera que aunque Internet es una plataforma ideal no sólo para obtener información sino para publicar, su calidad es variable, y eso tiene que ver con los usuarios. Lo mismo ocurre con la filosofía, con la vida, con la literatura; todo depende de sus usuarios.