Sólo era para que me dejaran en paz

¿Autismo infantil? Clínica de intervenciones subjetivantes
Por Eduardo Reséndiz

Ser niño y padecer de autismo conforma un escenario difícil, complejo y laborioso. No sólo para el niño autista; el área nuclear donde convive y se desarrolla entra en una fase crítica al pensar sobre el destino y las marcas distintivas de ese niño. Albergar en un solo enunciado la temática del autismo no es posible, sencillamente atestiguamos cómo se flexiona hacia otras pautas desconocidas para desplegarse hacia preguntas oportunas: ¿Qué querría el niño autista al enfrentar una posición donde no encuentra un reflejo distintivo y propio? ¿Se puede hablar de autismo infantil tal como lo inferimos? Estas preguntas abren una revisión al libro ¿Autismo infantil? Clínica de intervenciones subjetivantes, presentado por la Dra. Guadalupe Trejo Osorio (autora y coordinadora de Trébol: Grupo de asesoría en pedagogía y psicoanálisis) con participación de Miguel Felipe Sosa (Psicoanalista y miembro del sello editorial ELP) y la Mtra. Ana Patricia González (Directora del Colegio de Psicología de la UCSJ), en el Patio de la Fundación de la Universidad del Claustro de Sor Juana el día 23 de septiembre de 2016.

Al titular el libro con una pregunta ―¿Autismo infantil?― la Dra. Trejo cuestiona el valor enunciativo de categorizar a los niños con este padecimiento y marcarlos como niños distintos o niños perturbados. La intención también recae en buscar referentes más abiertos cuando se trata de examinar el significado de este trastorno cognitivo; su intención no es subyugar la definición y los derredores teóricos alrededor del trastorno autista, sino explorar el significado particular de sus síntomas para enlazar un dispositivo que ayude con su tratamiento. Los principales síntomas del espectro autista suponen una ruptura cognitiva con la sucesión de lo simbólico e imaginario dentro de la interpretación de la realidad; la hendidura primordial para la Dra. Trejo sucede en la disociación del imaginario, pues al tener signos de carencia, la cercanía y el desarrollo social se ven comprometidos por la ausencia de una mirada interior.

Con la existencia de una multiplicidad de caracteres que sustentan una diversidad creciente de patrones y categorías de autismo, la efectividad del tratamiento y la intervención vinculada con cada fase evolutiva vuelven a representar un problema para entender hasta qué punto se puede atender y vislumbrar el padecimiento. La experiencia cercana con niños autistas requirió de una investigación profunda para la Dra. Guadalupe Trejo, algunas de sus intervenciones son inscritas dentro de este libro y plantean un panorama activo del tratante. En palabras aceptadas por los ponentes, el caso de un niño autista se trata de un cuerpo deshabitado; de esta manera, el trabajo de la Dra. Guadalupe Trejo se ocupa en descubrir cómo se podría crear un dispositivo capaz de poblar o entender ese extraño páramo. Son varias las líneas de trabajo inmersas en delinear la tarea anterior; la propuesta adyacente para elaborar un plan de acercamiento con el infante incluye configurar una mayor y delineada densidad dentro del imaginario, entablar una propuesta de trabajo con el núcleo familiar del infante, construir un modelo de experiencia significativa a través del juego y reinterpretar el transcurso del paciente para abordar nuevas herramientas en su desarrollo. La función primordial al plantear un dispositivo terapéutico se establece en acompañar al infante hacia su inserción social.

El libro capta la complejidad del tema y refiere su desafío al tratar de comprender lo que ocurre dentro de la experiencia interna del trastorno. Con absoluta responsabilidad, la pregunta inicial de la Dra. Guadalupe Trejo se distiende hacia otros enunciados: ¿Qué significa el autismo dentro del contexto de México? ¿Sería lejanía? ¿Una vida trunca y cíclica? ¿Con qué frecuencia la segregación absorbe y deja sin un panorama certero al infante? ¿Es necesario insertar al funcionamiento social al niño autista? Lo anterior y la pregunta puntual sobre el autismo infantil conforman el cuerpo del libro de la Dra. Guadalupe Trejo.

La soledad de un individuo suele captar un período íntimo para poder reflejar su distancia y resarcir su propia imagen. En su momento, el solitario traza con las yemas el libre juego de reinventar su silueta y cohabita su entorno para poder representarse; paralelamente al proceso anterior, la realidad significativa requiere del develamiento por el otro para poder representar su inserciòn dentro de ella. Al no plantearse un ejercicio semejante en la transferencia del infante, ¿cómo se podría acompañar la transición solitaria que sostiene el niño con autismo? Comparto un fragmento leído por la Dra. Guadalupe Trejo durante la presentación de este libro, donde dirige la pregunta anterior hacia otro sitio y devela el funcionamiento de sus intervenciones con niños autistas:

Marcos hoy tiene 24 años. Vive en la Ciudad de México, trabaja como capturista y está casado con Lucía. Ambos son padres de un bebé de casi un año. Cuando tenía 16 años, Marcos hizo este recuento: “Mi mamá dice que tú trabajas con autistas. ¿Son locos? ¿Por qué están así...? ¿Yo soy autista? No creo, pero… bueno, sí estoy bien loco. Llevo once años viniendo aquí. ¡Changos! Eso es más de la mitad de mi vida… ¿Te acuerdas cuando tenía que tomar tantas medicinas porque gritaba todo el tiempo, casi no podía hablar, no podía estarme quieto ni dormir? ¡Changos! [...] ahora estoy con el Nintendo… y bueno, aunque reprobé primero de secundaria, ya estoy en tercero, llevo ocho reprobadas pero no me han corrido. ¿Te acuerdas cuando tuviste que ir a la escuela porque iba a matar con mi espada de Harry Potter a los que me fregaban? ¡Ese día fue el mejor! Esa sí que era una espada de verdad y tenía en el balcón a todos esos malditos bien asustados… pero no los iba a matar, sólo era para que me dejaran en paz. ¡Changos! [...] ahora hay varias cosas que me preocupan. Sigo siendo la burla de todos los de la escuela, soy el raro… me visto diferente, dicen que todavía soy un niño, un verdadero tonto; no me gusta lo mismo que a ellos y traigo otras cosas en la cabeza. [...] ¿Crees que algún día pueda casarme y tener hijos? Yo dudo mucho que siquiera pueda hacer la prepa y trabajar en algo; nunca voy a poder superar lo que nos hizo mi papá a mi hermana y a mí cuando nos dejó para siempre, y no supe que nunca estaba porque su familia y sus hijos vivían en Torreón. No supe quiénes éramos nosotros entonces… ¡Changos! ¡Me dio en la madre!”.

Fragmento tomado de: Trejo Osorio, Guadalupe. ¿Autismo infantil? Clínica de intervenciones subjetivantes. Ed. Trillas. 2ª Reimpresión. México. 2015. P. 35.