Comparecencias en el caso de Mariana Lima

Comparecencias en el caso de Mariana Lima
Por: Eduardo Reséndiz

El amparo en revisión con número de expediente 554/2013 presentado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, plasma una historia compleja que se extiende fuera del entorno ministerial; este expediente alberga una realidad extenuante y de incalculable violencia en el escenario del feminicidio en México. Dentro de la sentencia presentada por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con sesión correspondiente al 25 de marzo de 2015, se lee:

El problema jurídico a resolver por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación consiste en resolver, por un lado, si la determinación de sobreseimiento dictada por el juez de distrito –respecto de las autoridades señaladas como responsables y por ciertos actos reclamados– fue correcta al estimar que habían cesado los efectos y existía un cambio de situación jurídica en el caso y, por otra, analizar –en el supuesto que se cumplan los requisitos procesales correspondientes– los argumentos relativos a las alegadas irregularidades en la etapa de averiguación previa respecto de la muerte de Mariana Lima Buendía.

La revisión oportuna de esta sentencia en su alcance jurídico y social abrió la cuarta mesa del ciclo “La construcción de una nueva cultura jurídica” durante de las Jornadas Académicas de Derecho en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Esta mesa fue conformada por Karla Quintana (SCJN), Roberto Lara (Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación), Marcela Talámas Salazar (Profesora de la UCSJ), Sergio Méndez Silva (Profesor de la UCSJ); moderó, José Rafael Grijalva (Director del Colegio de Derechos Humanos y Gestión de Paz). La mesa convino en notar los siniestros errores cometidos en la primera resolución del caso de Mariana Buendía por parte de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, y a partir de la restitución en la sentencia de Amparo en revisión a favor de Irinea Buendía, la mesa realizó un recuento comentado sobre cada fase hasta llegar a los efectos de la sentencia dictada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La transición del caso de Mariana Buendía y su desarrollo en el ámbito del derecho, acompañaron los comentarios y el diálogo en esta mesa. Los rasgos primordiales de la temática manifestaron su importancia al reabrir un caso procesual que había concluido el tema de la muerte de Mariana como una muerte por suicidio; así también, se comentó la transformación estructural de las instituciones de justicia en México.

El proceso y la situación historiográfica del caso de Mariana Buendía tienen una preponderancia como primer planteamiento de feminicidio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Al realizar un recuento sobre el porqué de la presencia de este amparo, la madre de Mariana, Irinea Buendía Cortez, no cedió a la versión oficial con la que el peritaje había concluido: Finalmente se señaló que dichas acciones correspondían a “maniobras de origen suicida”. Dentro del mismo Amparo de revisión, la señora Irinea Buendía da una ampliación en su declaración relacionada con la vida conyugal de su hija:

[...] Se refirió con mayor detalle a las circunstancias relativas a la vida de su hija, en particular cómo inició la relación sentimental con el señor **, los problemas que tenían y los actos de violencia física y verbal contra su hija. Al respecto, manifestó que Mariana le habría dicho que su esposo le habría dicho y hecho [sic], entre otros, lo siguiente: (...) me pegó porque no le gustó lo que le hice para desayunar, y me dijo que para la próxima me pegaría con un bat -señalando un bat que estaba en la cocina- y que me metería a la cisterna para que así aprendiera a tratarlo como él se merecía. [...] Agregó que cuando le propuso a su hija levantar un acta ante el Ministerio Público, ésta se negó “porque ** le había dicho que si lo denunciaba a parte de que no le harían nada por ser judicial [é]ste la mataría entonces a golpes. La señora Buendía concluyó su declaración reiterando la denuncia del homicidio de su hija contra quien resultare responsable y/o de **.

En concordancia con la versión de la señora Irinea Buendía, se pueden revisar las otras conductas observadas en las declaraciones de la media hermana de Mariana, quien relata varias situaciones de violencia física, psicológica y sexual a lo largo del capítulo que compone el recuento de “Antecedentes de caso” dentro del Amparo en revisión: manifestó que a las cuatro semanas de casados, ** había golpeado a su hermana, le había “jalado los cabellos” y “cacheteado” porque no le había gustado el desayuno. La cita anterior se vuelve más vistosa cuando la amiga de Mariana declara una línea narrativa de gran contundencia: Mariana le habría dicho que aquél le había pegado “porque el bistec que le había hecho ella no estaba cocido tres cuartos como a él le gustaba y que el jugo de naranja no lo había colado”. Estas declaraciones no fueron compiladas como parte de un perfil de investigación desde una perspectiva de género; en la versión resolutiva se sostuvo la voluntad de indagar el escenario como un acto de suicidio. En la misma declarativa por parte de la media hermana de Mariana Buendía, se presenta el siguiente recuento:

[...] la declarante manifestó que el día en que su hermana murió, se trasladó a casa de aquélla con su esposo, vio el cuerpo acostado en la cama y observó que “tenía un golpe en la frente como un raspón de unos diez centímetros”, del lado izquierdo a la altura de la sien tenía dos golpes, así como dos rasguños a la altura de la clavícula, “sin notar nada en la parte central de su cuello”, además de raspones en los nudillos y rodillas y que en la parte interna de la pierna tenía dos golpes de color rojizo intenso, así como en el muslo derecho. Finalmente, destacó que existían indicios de que “** estuvo en la casa previamente a la muerte” de su hermana; agregó que el cabello de su hermana se encontraba “mojado como recién lavado”, además de que a un costado de la cama estaba “una toalla húmeda”.

La sospecha sobre la causa de la muerte y el conocimiento de la violencia a la que era expuesta Mariana, llevó a la señora Irinea Buendía a establecer un proceso de resistencia a una serie de edictos que sostuvieron la versión del suicidio de su hija:

El 16 de agosto de 2011, Irinea Buendía Cortez compareció voluntariamente ante la Agencia del Ministerio Público donde se le informó la decisión recaída a la inconformidad y a su solicitud de exhumación del cadáver. Ese mismo día, la señora solicitó una reconstrucción de los hechos.

De tal manera, las diversas irregularidades dispuestas durante la investigación, las justificaciones carentes de materiales de primera mano en el caso y la secuencia de protocolos que al cumplirse limitaron su propia perspectiva, daban cuenta de la disposición de un pésimo montaje defendido por la versión de diversos órganos de justicia en el Estado de México:

Al día siguiente, el Ministerio Público acordó que no procedía ordenar tal medio de prueba, ya que en la indagatoria existían medios “pertinentes, idóneos y suficientes” para establecer que las acciones de las que derivó la muerte de Mariana Lima Buendía correspondían a un suicidio, sin que se advirtiera la “intervención de terceras personas”.

Este escenario trabado en su justicia por el desarrollo y el seguimiento de las instituciones involucradas, así como la cercana posición del esposo de Mariana con la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, marcó un recuadro poco optimista para poder indagar sobre la resolución en los hechos que precedieron y desembocaron en la muerte de Mariana Buendía. Con base en el derecho de presentar una revisión a la facción resolutiva, Irinea Buendía promovió el juicio de amparo como víctima de la averiguación previa contra el Procurador General de Justicia del Estado de México; argumentando la violación de derechos fundamentales garantizados en la Constitución Política; dentro de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; así como en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación en contra de la Mujer. Con respuesta del Juez Quinto de Distrito en Materias de Amparo y de Juicios Civiles Federales en el Estado de México; se dispuso en trámite y se registró con el número 303/2012-1. La sentencia amparó a Irinea Buendía; quien luego interpuso el recurso de revisión que fue turnado al Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito. De esta manera el trámite del amparo en revisión llega ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación:

Solicitud de la facultad de atracción. El 4 de septiembre de 2013, la Primera Sala resolvió la solicitud de ejercicio de la facultad de atracción 56/2013, en la que decidió atraer el amparo en revisión 18/2013 del índice del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito[1].

Trámite del amparo en revisión ante esta Suprema Corte de Justicia de la Nación. El 22 de octubre de 2013, el Presidente de esta Suprema Corte dio trámite al recurso de revisión, ordenó registrarlo con el número 554/2013 y lo turnó al Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, integrante de esta Primera Sala para la elaboración del proyecto de resolución.

El caso de Mariana Buendía representa una transición en la investigación y planteamiento en la violencia ejercida contra las mujeres. Sus fases nos hacen notar la terrible marcación de jurisprudencia dentro de las instituciones de primera instancia, las faltas morales y sociales de los que laboran en estas instituciones al contener ―bajo cualquier contexto― la responsabilidad de sus diversas líneas de ejercicio. La sentencia al Amparo de revisión permite abrir más líneas de investigación sobre la muerte de Mariana Buendía, pero es apenas un punto de partida; la situación que exige el escenario del feminicidio en México no sólo consiste en esclarecer lo turbio de cada caso y la notación estadística en cuanto un margen distintivo, sino anticipar los diversos elementos contextuales, una posible herramienta para distinguir las cuestiones más próximas a los actos previos que constituyen un feminicidio, y de esta manera vincular a las víctimas antes de que estén en esa terrible posición de violencia. La labor de justicia aún queda pendiente y la atención y desarrollo deben establecer un cuestionamiento moral profundo en nuestra sociedad; la misma inspección hacia la sentencia por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo connota:

Por otro lado, al ser un asunto en que se investiga la muerte violenta de una mujer, así como las negligencias, omisiones y obstrucciones en la investigación, basada tanto en una falta de perspectiva de género, como en la discriminación en la investigación de este tipo de hechos, el sistema de justicia debe ser capaz de reparar el daño realizado por parte de las autoridades y de impulsar un cambio cultural. Al respecto, el artículo 8 de la Convención del sistema universal establece como deber progresivo del Estado el que por medio de sus autoridades adopten medidas progresivas específicas para modificar los patrones socioculturales y fomentar la educación y capacitación del personal en la administración de justicia en temas relacionados con la igualdad entre el hombre y la mujer y la equidad de género. Por tanto, la respuesta por parte del Poder Judicial ante este tipo de violaciones debe no sólo puntualizar la violación específica por parte de una autoridad y cambiarla, sino que también debe buscar disuadir un cambio de conducta en la sociedad y de potenciales actores, mejorando las relaciones socialmente establecidas, en aras de cumplir con las obligaciones de respeto y garantía, así como de reparar las violaciones a los derechos humanos, reconocidos en el artículo 1º constitucional. Lo anterior es independiente –y se deja a salvo– del derecho que le pueda asistir a la quejosa para acceder a la Ley General de Víctimas.

X. Decisión

En conclusión, lo que procede es modificar la sentencia recurrida, dejar firme el sobreseimiento decretado por el Juez Quinto de Distrito en Materias de Amparo y Juicios Civiles Federales en el Estado de México, en el considerando cuarto de la sentencia recurrida, y conceder el amparo a la quejosa, para que, de manera inmediata, se realicen todas las diligencias necesarias para investigar, con perspectiva de género, la muerte violenta de Mariana Lima Buendía, cumpliendo con el marco constitucional y legal, y los lineamientos destacados en el presente fallo.

Todas las citas del caso de Mariana Lima Buendía fueron tomadas de la publicación del Amparo en revisión con número de expediente 554/2013 del sitio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.