Del Marqués a la monja 100 sonetos clásicos

Luego de una lluvia torrencial que dejó espejos de agua en los patios de la Universidad del Claustro de Sor Juana, la gente empezó a llegar lenta pero continuamente al auditorio Divino Narciso, donde se presentó el libro Del Marqués a la monja. Antología del soneto clásico en castellano, realizada por Darío Jaramillo, el miércoles 12 de octubre a las 19:00 horas

monja22Moramay Kuri fue la encargada de presentar a cada uno de los participantes: la Rectora de la Universidad Maestra Carmen Beatriz López-Portillo Romano, el director del Museo Soumaya Alfonso Miranda Márquez, el Presidente del Colegio Nacional y escritor Vicente Quirarte y por supuesto el poeta Darío Jaramillo.

La Rectora maestra Carmen Beatriz López-Portillo Romano fue la primera en tomar la palabra. Mediante un lenguaje poético plagado de bellas imágenes, la Rectora señaló que una de las herencias que nos dejó el encuentro de dos mundos es la lengua y la mejor forma de conmemorar este día es con 100 sonetos en castellano venidos de ambos lados del Atlántico, reunidos en este espléndido libro. Además Del marqués a la monja cumple una de las vocaciones más importantes de esta casa de estudios: el cuidado de la palabra y la difusión de la obra, el pensamiento y la vida de Sor Juana. Esta edición se da gracias al generoso apoyo de Alfonso Miranda y del Museo Soumaya. La edición se obsequiará a jóvenes de escuelas secundarias para propiciar el gusto por la lectura y por la poesía.

La Rectora narra el inicio de los tiempos: “Silencio radical e indiferente y ante la inmensidad del cosmos hubo alguien que sintió la presencia constante del universo y lo hizo salir de sí mismo apropiándose de la propia voz, seguramente lo que pronunció aquel ser fue una interjección, ese sonido admirativo referido al instante del asombro y del estremecimiento, fue lo que hizo nacer la conciencia del yo, la presencia de lo otro. Ese oleaje le quitó al ser el aliento por primera vez y se lo devolvió enriquecido por la palabra y el insomnio, la ruptura del tiempo que esa primera mirada provocó originó también la libertad porque reconoció lo otro, lo distinto, lo extraño, lo sagrado, lo posible. Imagínense ese primer momento conmovedor que nos arrancó del silencio que habita la mayor parte del ser, esa resonancia cósmica hizo nacer el verbo, la conciencia del devenir, la dimensión de la libertad y de la memoria. Ninguna otra criatura que ha habitado el mundo no ha podido seguir al sitio milagroso de la imaginación, de la creación. Es la palabra la que hizo surgir al ser humano, lo hizo mirar intencionadamente a su ser, al ser de los otros y a sus obras, al ser en el mundo, a lo que lo trasciende para darle sentido. Las palabras expresan lo que somos, lo que nos pasa, lo que hacemos, como la vida, ellas fluyen, transcurren entre tiempo y silencio, instauración de la comunión con el otro, la palabra es comprensión es el alma que acompaña las cosas en su marcha. Hay muchas maneras de hablar, como hay muchas formas de ser. El privilegio del poeta es decir las cosas bellamente, de tal manera que permita que el otro, los otros, nos reconozcamos en la intimidad milagrosa de la palabra. Privilegio de mirar no solo con los ojos sino con el espíritu, ya que como dice Paz: ‘la poesía tiene el don de volver sensible lo impalpable y visible lo corpóreo’.”

A continuación, la Rectora agradece la generosidad de Darío Jaramillo. Además invita a acercarse a la poesía no necesariamente desde el saber, sino a partir del agradecimiento, la simpatía y el gozo: “Como saber qué hace con el verbo la poesía, como dar respuesta a la interrogación que la palabra evoca, como atreverme sino desde el asombro, desde la aceptación del enigma y del silencio, a abordar lo que hoy nos convoca. Hablar de poesía implica sin duda hablar de la armonía y el ritmo, de la sonoridad de las palabras, de la instauración del sentido del tiempo y de las estaciones”.

La Rectora hace un recuento emocional de los poetas que habitan las páginas de este libro: de Mendoza, Isabel de Castro y Andrade, Santa Teresa de Jesús, Gutierre de Cetina, Francisco de la Torre, Fray Luis de León, Benito Arias Montano, Juan de Almeida, Fernando de Herrera, Francisco de Figueroa, Miguel de Cervantes, Luis de Góngora y Argote, Bartolomé Leonardo de Argensola, Lope de Vega y Carpio, Pedro Calderón de la Barca, Leonor de la Cueva y Silva, Sor Juana Inés de la Cruz.

Y cierra su participación afirmando que así como alguien al principio del tiempo se conmovió con el universo, hoy Darío con estos instrumentos elegidos nos despierta la poesía, nos abre el mundo al tiempo, nos sugiere estar atentos a nuestra propia interioridad, a asombrarnos de las entonaciones y coloraciones que adquirimos cuando nos encontramos con la palabra.

Del marqués a la monja, afirma la Rectora, nos permite apropiarnos de la lectura, nos muestra algo que acontece en nuestra propia vida, algo que pasa por nuestros ojos y nuestros oídos, por la piel y las entrañas, elocuente soledad que monja44sólo en vuelo de metáforas vislumbra. Los sonetos son como una palpitación del cosmos que nos quita el aliento y nos lo devuelve mitad sueño y mitad sentido.

En su intervención Alfonso Miranda Márquez resaltó que de la mano de Darío Jaramillo se tendió un puente entre la poesía y la palabra, de lo sublime de las ideas al mundo de las apariencias. El libro contiene, además de los regios textos de lo más granado de nuestra lengua, obras del acervo del Museo Soumaya-Carlos Slim, de modo que entre el verso y la elegancia del soneto, pinceles y cinceles se dan cita en el libro, a modo de un hipertexto. El reto no fue menor, pues la idea era construir juegos de espejos de diferentes artistas para ilustrar el libro. La decisión fue estética, con la idea de que el arte provoca y evoca.

Alonso Miranda resaltó que el Claustro y el Soumaya se dan la mano una vez más. Y recordó que el último sábado de cada mes, la Universidad del Claustro con todas sus carreras, toma el museo en su ya tradicional plantón poético. Durante estos encuentros el museo ha registrado 700,000 visitantes que disfrutan de imágenes visuales y sonoras. 

También reconoció que el 12 de octubre es además un día sincrético de encuentro de mundos y qué mejor día para presentar el libro Del Marqués a la monja, libro que además tendrá una edición digital gratuita para llegar a los públicos más amplios. En breve se contará con una aplicación de descarga sin costo en la que el lector podrá sumarse a otros contenidos de las obras plásticas.

Lo primero que dijo Vicente Quirarte en cuanto tuvo la palabra es que toda visita de Darío es motivo de fiesta. Y que esta generosa antología representa una oportunidad única para manifestar la admiración y el cariño que le tiene desde octubre de 1989, cuando se conocieron en un Encuentro de Poesía. Y es que en palabras de Quirarte, conocer y querer a Darío es simultáneo. Además, continúa Quirarte, Darío se ha convertido en el mejor informal y auténtico embajador de las dos naciones. Elena Poniatowska lo definió como el arcángel de los mexicanos. Su amistad exigente y generosa creció a la par de su labor como novelista, poeta y ensayista. Darío ha demostrado que la transparencia no es enemiga de la inteligencia. Sus poemas de amor inscritos de manera inmediata en la imaginación colectiva han llegado a ser patrimonio espiritual de la lengua. Su labor como antólogo y lector de escrituras de otros es admirable como lo demuestra su notable Antología de crónica latinoamericana actual o Poesía en la canción popular latinoamericana: un cancionero. Oriundo de Santa Rosa de Osos, Darío es un antioqueño puro, un sabio animal de costumbres.

En la antología Del Marqués a la monja, los lectores le damos una vida permanente a cada uno de los sonetos, una vida que los poetas nunca pensaron que tendría. Los sonetos nos develan los sentimientos del alma; en ellos, la vida y la muerte confunden sus esencias. Los poemas amorosos, muchos de ellos contenidos en esta antología, tienen un efecto en nosotros por su carácter silogístico: androginia, amistad, reproche, experiencia erótica entre líneas. El personaje central es del poema es el corazón.

Para finalizar la presentación, Darío Jaramillo tomó la palabra y se limitó a dar las gracias afirmó que para él fue muy emocionante estar en la presentación del libro en la Universidad del Claustro y ver la antología, el cruce de las imágenes con los poemas que le dan otra dimensión a los sonetos.

Darío finaliza: “Gracias por la generosidad, por estar en este Claustro que es mi Claustro. Este libro es el fruto de una conversación con la maestra Carmen Beatriz, y por lo tanto es de ella. Y gracias a Vicente, mi mejor amigo mexicano”.