Mujeres y religión: judías, musulmanas, cristianas y budistas

El Claustro a través de su colegio de Derechos Humanos y Gestión de Paz y en conjunción con el CONAPRED organizó la mesa “Mujeres y religión: judías, musulmanas, cristianas y budistas”, para conocer las perspectivas de ser mujer desde la fe. La fecha no pudo ser más oportuna, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

La Dra. en Derecho Jennifer I. Álvarez Campi, Directora del Colegio de Derechos Humanos y Gestión de Paz, y Derecho, presentó la temática de la mesa y de inmediato cedió la palabra a la Mtra. Tania Ramírez Hernández, directora general adjunta de vinculación, educación y cultura del CONAPRED, quien opinó que resulta oportuno que la mesa se realice en El Claustro, pues Sor Juna sigue siendo un referente tanto intelectual como feminista. Recordó que Octavio Paz dijo en Las Trampas de la fe que “sor Juna se tuvo que hacer monja para poder pensar… Además tuvo que neutralizar su sexo para acceder a una pasión mayor”. De modo que “Sor Juana termina siendo una suerte de feminista que pide que haya mujeres que puedan enseñar a otras mujeres las ciencias terrenales, para que entonces puedan acceder a las ciencias y al conocimiento celestial”.

La primera en tomar la palara fue Marilú Rojas Salazar, religiosa católica romana y profesora. En su participación Rojas aseguró que las mujeres han sido sistemáticamente excluidas en la iglesia católica romana: primero les quitaron la palabra; luego la libertad al recluirlas en conventos; después fueron excluidas por sus saberes, acusadas de hechicería y quemadas en la hoguera; también han sido acusadas de herejía; excluidas de la ordenación sacerdotal y por último excluidas del derecho a la toma de decisiones y la negación de la ciudadanía. Sin embargo las mujeres se han resistido, sin abandonar su creencia. Desde 2001 existe el Movimiento Sacerdotal de las Mujeres, cuyo Primer Congreso Ecuménico Movimiento Mundial a Favor de la Ordenación de Mujeres en el Mundo se llevó a cabo en Dublín. En Canadá, por otro lado, existe el Movimiento de Sacerdotisas Católicas. Para Rojas, las Teologías Feministas han sido una fuerza de resistencia. Rojas afirma que es religiosa y teóloga en el seno de una iglesia patriarcal; mujer mexicana en el seno de una cultura dominante, autoritaria, patriarcal y conservadora. A pesar de ser Doctora en Teología Sistemática, por una de las más prestigiosas universidades del mundo, no tiene trabajo fijo, ni derecho a la remuneración que tienen los hombres, ni oportunidad de tener una jubilación.

Rebeca Montemayor es la primera y única pastora bautista en México, desde el año 2000. Montemayor narró que el origen de su religión se remonta al siglo XVI, y surgió por los grupos radicales de los movimientos de Reforma. A México llegaron a mitad del siglo XIX. Los dos principios fundamentales son la libertad de conciencia y la conciencia de la dignidad como seres humanos que permite adoptar, con libertad, cualquier fe. Las mujeres en esta religión, en palabras de Montemayor, pueden hacer casi todo, menos acceder a los lugares sagrados como púlpito, las mujeres no pueden predicar, impartir la comunión o eucaristía, ni bendecir un matrimonio. En su pastorado, ella ha combinado la teología feminista con el desarrollo académico, para que las mujeres no tengan que ganarse los lugares, sino ocupar los espacios que les corresponden. Por fortuna, Montemayor pertenece a una comunidad alternativa. Por desgracia, reconoce que existen ataduras religiosas internas, pues pesa más la tradición que los textos sagrados, mismos que implican unidad, diversidad y libertad.

Ángela Trejo es pastora luterana mexicana, quien narró que Martín Lutero inició un movimiento protestante en 1517 que consistía en reformar la iglesia católica romana, mucha. Y aunque no existió nunca un principio feminista; hay registro en panfletos de la época de la participación de mujeres, pues las acusan de rebeldes, una de ellas fue la esposa de Lutero, Catalina von Bora. Sin embargo, esta religión apela al sacerdocio universal, libertad de conciencia y la posibilidad de que hombres y mujeres tengan prediquen y trabajen desde la Biblia y dentro de sus comunidades. La ordenación de las mujeres ocurre por primera vez en Suecia antes de la Segunda Guerra Mundial. Pero fue hasta el 2008 que en México se ordenaron las mujeres. La labor de las mujeres en las congregaciones es visibilizar las violencias de otras mujeres, reconocer y acompañar a familiares de personas desaparecidas; además están involucradas en la academia y tienen influencia y reconocimiento en la iglesia. Para Trejo, ser pastora luterana en México es tener una incidencia social y un reconocimiento.

Elisa Medina. Sacerdote anglicana. Medina profesaba le religión Evangélica y se convirtió a la Anglicana. Los tres elementos fundamentales de esta religión son: la escritura, la tradición y la razón. En la Biblia, dice Medina, ningún principio impide la ordenación de las mujeres. Dios creó a hombres y mujeres a imagen y semejanza sin distinciones de capacidades; lo cual les permite a todos ejercer los sacramentos, incluida la ordenación sacerdotal. La ordenación de las mujeres anglicanas se da por primera vez, en el contexto en la Segunda Guerra Mundial. En México las mujeres pueden ordenarse desde 1976 sin distinción. Medina es una mujer sacerdote, casada y con dos hijos. Ella puede realizar todos los sacramentos y la santa eucaristía; no hay ningún requisito de vestimenta ni para el hombre ni para la mujer; y ambos deben cumplir los mismos requerimientos para ser ordenados.

Yolanda Almaguer Esparza pertenece a la Iglesia del Dios vivo. Columna y baluarte de la verdad. La luz del mundo. Esta iglesia tiene sus orígenes en la primitiva iglesia cristiana. Sus principios se basan en Jesucristo y sus apóstoles. Esta religión llegó a México en 1926, ahora tiene presencia en todos los estados del país y en 54 naciones a nivel mundial. Amalguer afirma que el objetivo es formar buenos ciudadanos para el mundo y buenos cristianos para dios. Las mujeres son las encargadas de presidir una de las tres oraciones que se realizan durante el día. Almaguer vive en una comunidad en Guadalajara, con su esposo, tres hijos y yo 240 hermanos congregados. Existen instituciones educativas al interior de la comunidad. Amalguer es Psicóloga y estuvo durante 23 años orientando a mujeres jóvenes casadas para atender dudas y necesidades; también es Directora de Alma de mujer y guía A.C., asociación encaminada a dar a conocer los derechos de las mujeres y a promover una vida libre de violencia. Sin embargo afirma que su forma de vestir, siempre de largo para manifestar su honestidad ante el mundo, genera discriminación.

Stella Betesh de Askenazi es judía. Nació en Tel Aviv en Israel y llegó a México a los 10 años. Betesh afirma que la mujer en las Sagradas Escrituras tiene una presencia muy importante, se le considera un ser luminoso y digno de cuidados. En el judaísmo la mujer tiene un lugar al lado del hombre como una ayuda, contraria y complementaria al hombre. El mundo se sostiene por tres pilares en el mundo del judaísmo: el estudio de la Biblia, la plegaria y los actos de bondad. Betesh estudió Psicología y Literatura, da clases de Análisis literario y de la Biblia; y afirma que el papel de la mujer es el de cuidadora y educadora en el hogar.

Montserrat Pimentel pertenece a la comunidad Suni de México. Es conversa, antes era católica y luego adoptó el islam. En esta religión, dice Pimentel, la mujer es el pilar fundamental de las familias. En el Corán se afirma que la mujer es la vestidura del hombre y viceversa. Pimentel dijo que en su religión no creen en la igualdad de género sino en la equidad, pues hombres y mujeres son diferentes, con cualidades anatómicas y de pensamiento distintas. Pimentel es fundadora de la Asociación Musulmanas Latinas, en la que se pretende proporcionar un acompañamiento y consejería a las nuevas musulmanas o a quien quiera conocer el islam. El papel de la mujer en el islam es el de educar a las nuevas generaciones. Por desgracia, por su vestimenta, las mujeres del islam también sufren discriminación, pues se cubren para mostrar su belleza sólo a la familia y a la gente que las valora.

Isabel Resano es budista tibetana y narró que el budismo comenzó en siglo V antes de nuestra era, con Siddharta Guautama, un príncipe en el norte de India, quien vivió rodeado de lujos y aislado hasta los veintitantos, cuando salió al mundo y descubrió el sufrimiento del ser humano. Entonces inició su carrera hacia el espiritismo, se aisló de los sentidos para dialogar con sí mismo; y accedió a la memoria de su pasado. Verificó que existe el karma, es decir la consecuencia de los actos; y que la realidad es transitoria e interdependiente. El que se convertiría en buda nunca escribió, fueron los discípulos quienes plasmaron sus enseñanzas en hojas de palma, pues aún no existía el papel; por lo que sólo han perdurado algunos fragmentos. El budismo se trasladó, gracias a sus practicantes, a China, Corea, Japón y Tíbet. Buda predicó para todos sin hacer diferencias y afirmó que cada quien, de acuerdo a su condición entendimiento y desarrollo, tomara lo valioso de su discurso. Esta transmisión a través de los años ha sufrido transformaciones, pero siempre ha habido respeto hacia la mujer, de hecho depende de las sociedades, la forma en que se aplican todas las religiones. Por ejemplo, el budismo se ha desarrollado en occidente y ha impreso su sello: las monjas, abadesas y maestras occidentales budistas tibetanas han hecho mucho por sus ministerios. La trayectoria de hombres y mujeres debe ser la misma para alcanzar el mismo rango.