Una serie controversial: entre la historia y la ficción Juana Inés

La Mtra. Carmen López-Portillo Romano, la actriz Arcelia Ramírez, la productora Patricia Arriaga, el director Emilio Maillé, la guionista Monika Revilla y el Dr. Manuel Ramos participaron el jueves 30 de marzo en la mesa “Antes de ser historia, ella fue Juana Inés”.
Sor Juana Inés de la Cruz es por mucho un personaje controversial, de quien se ha escrito innumerables ensayos, pero poco se sabe en realidad. En este mismo tenor, la serie “Antes de ser historia, ella fue Juana Inés” ha resultado controversial; y la charla, que tuvo gran audiencia, dio cuenta de esto.

La rectora fungió como moderadora e instigadora de esta mesa, pues no sólo compartió anécdotas y datos relevantes sobre sor Juana; también hizo preguntas puntuales para tratar de desmenuzar el proceso de la serie y la importancia de la historia. Recordó que hace un año la serie de Canal 11 fue presentada en El Claustro y transcurrido el tiempo, ha generado no sólo un interés nacional e internacional creciente; sino que ha motivado controversia.

Para la rectora la vida y obra de sor Juana Inés de la Cruz está más vigente que nunca y su recuperación por medio de la serie, acerca el personaje a todo tipo de público, y provoca curiosidad y reflexión. Además compartió algunos datos que reflejan las inquietudes de la monja. Por ejemplo, se valió de la comparación de las firmas de sor Juna en distintas etapas de su vida: 1669, 1689, 1691, 1692; que dan cuenta de su estado anímico; al final el trazo luce atormentado, inestable. En un documento, sor Juana afirmó que la opción más decente para cultivar el conocimiento fue entrar al convento. En otro, escribió: “No quiero ruidos con el Santo Oficio”. En la Carta atenagórica, cuestiona a un padre Jesuita y en la Carta de Monterrey, especifica los términos en lo que quiere realizar la confesión. De modo que, concluye la rectora, hay evidencias que permiten intuir a una sor Juana rebelde y que manifiesta temores, miedos y confrontación.

Patricia, la productora, afirmó que la serie es el resultado de un proyecto colectivo. Compartió que su padre Carlos Arriaga encabezó el Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz en el Estado de México en Nepantla, lugar de nacimiento de la monja, de modo que el personaje ha estado con ella desde niña. Enriqueta Cabrera de canal 11, la invitó a elaborar un proyecto sobre sor Juana y, luego de leer y sistematizar lo más posible la información, decidieron hacer una serie; lo cual representó un gran reto, pues para que la gente se enganche con la narración televisiva fue necesario hacer ajustes. La televisión es para entretener, y el reto fue convertir a una monja que escribe versos en una persona de carne y hueso, humanizarla. Por desgracia, comentó Patricia, no hay matrimonio posible entre historiadores y televisión, aunque lo intentó fue imposible tener a un historiador de tiempo completo para la serie.

Por su parte, el Dr. Manuel Ramos, historiador, señaló inconsistencias históricas, así como desapego a los hechos comprobables en documentos históricos. Aunque reconoció que la TV puede ser un medio de educación, afirmó que, en este caso, faltó rigor. Reiteró que es necesario ser respetuoso con el público en el sentido de ofrecer la verdad. Cada generación tiene la obligación de hacerse preguntas nuevas pero sin dejar del lado que la historia se comprueba con elementos, lo demás es especulación. No obstante la historia es en esencia producto de la imaginación y existe mucha interpretación en los estudios sobre sor Juana. En la producción televisiva hay incongruencias en cuanto a las jerarquías eclesiásticas, no hay ninguna documentación que pruebe que tuvo conflicto con la inquisición; además fue contadora del convento, de haber tenido problemas jamás hubiera podido ocupar este puesto. Por otro lado, las monjas vivían en estricta pobreza, y la recámara de Juana Inés es muy ostentosa. En efecto, fue una mujer diferente y sus escritos lo demuestran, rebasó su época, de hecho fue la primera vez en la Nueva España, que una mujer analizó problemas de Teología. Para el Dr. Ramos, lo ideal es que la serie aclare que sólo está inspirada en hechos reales.

Para Arcelia, interpretar a la Décima Musa fue como asistir a una cita acordada tiempo atrás, pues ella ya la había interpretado en tres ocasiones; de modo que entendía la envergadura de este personaje infinito y maravilloso. Arcelia admite que fue un privilegio tomar el desafío de encarnar a sor Juana. Se aprovecharon los huecos históricos para ficcionar la vida de la monja. Arcelia comenta que llevar la vida de sor Juana a la televisión es un acto de rebeldía, ya que es reconocer que ella luchó por la educación, la libertad, por ejercer su vocación; además cultivó y nutrió su inteligencia todo el tiempo. En su obra se ve que era audaz, juguetona, astuta, ingeniosa, usaba la ironía y sobre todo la inteligencia; pero para mostrar estos atributos, fue necesario crear situaciones dramáticas, no necesariamente apegadas a la realidad. Este es el proyecto más ambicioso que se ha hecho de sor Juana, y a decir de Arcelia fue necesario crear un mundo, basado en la investigación y en los elementos que cumplieran el propósito. Al final, las interpretaciones dan cuenta de las miradas del director, guionista, actores, director de arte y de todos los involucrados. Arcelia, dice que sor Juana es una entrada al laberinto y que vale la pena esforzarse por ingresar a su mundo literario, y la serie es una invitación.

El director, Emilio, afirmó que realizaron un trabajo monumental para entender lo más posible, de acuerdo al contexto de cada quien y al personaje que se iba a abordar. En efecto hay muchas situaciones que no se pueden probar, pero las circunstancias de la televisión son inciertas; por ejemplo, no fue posible filmar los conventos como eran en aquella época porque han sido restaurados y ha pasado mucho tiempo, técnicamente resultaba inviable. El objetivo siempre fue mostrar al personaje. Agregó que la factura del proyecto es impecable en su calidad y esto manifiesta un respeto al público.

Monika, la guionista principal, dijo que el propósito no fue un documento meramente histórico. Es evidente que cada quien se imagina a sor Juana de manera distinta y cada interpretación en su conjunto crea un dialogo. Este proyecto es producto de su tiempo, quizá en otros momentos históricos la han visto distinto. El objetivo no fue hacer un docudrama que hubiera resultado aburrido; de modo que se manipularon ciertos datos para concatenar situaciones con los pocos hechos históricos disponibles. Se imaginaron confesiones, charlas; fue un ejercicio que refleja lo que éramos antes y lo que somos ahora. En México casi no existen series históricas que toquen a los íconos, no estamos acostumbrados a ver a los grandes personajes históricos en pantalla. Una serie como ésta puede abrir una posibilidad.

Al finalizar la mesa y después de una acalorada sesión de preguntas y respuestas, cada uno de los participantes ofreció una conclusión:

La rectora afirmó que la lucha de sor Juana Inés de la Cruz por la libertad y la educación de la mujer sigue, por desgracia, vigente hoy en día: la situación ha cambiado, pero no lo suficiente. Para la rectora, la educación es un acto de esperanza porque abre un cambio al futuro y la serie “Antes de ser historia, ella fue Juana Inés” fomenta la inquietud por la lectura, por la educación. El Dr. Manuel reconoció que la televisión es un dispositivo que puede acercar el conocimiento al público. Patricia expresó su deseo de que la academia colabore con la TV sin desprecio y con compromiso para contar historias más apegadas a la realidad. Para Emilio, la TV es un instrumento fantástico pero desaprovechado, mediante el cual se puede llegar a la gente con productos de calidad. Arcelia se mostró emocionada por la posibilidad de apropiarse de un personaje maravilloso que provoque la interlocución permanente con nosotros mismos y con el conocimiento. Monika afirma que el proyecto les cambió la vida, pues sor Juan representa la lucha por el conocimiento sin importar los obstáculos. Su espíritu sigue presente.